Tranquilidad y paz. Sin juicio. Me di cuenta de que incluso la palabra «juicio» encierra en ella misma uno. Reemplacé los vocablos por OOOOOOO. Cada pensamiento, cada parte del cuerpo fue sustituida por OOOOOO
Un perro, OOOOOOO
Respiraba y volvía a ser cuerpo
Cuerpo, OOOOOOOO
Bocanada de aire dentro y fuera
Bienestar, OOOOOOO
Una fuerza me subió hasta la coronilla y se me abrió la cabeza. «Ya está aquí» OOOOOOO
Vi sus ojos, de nuevo esos ojos que no hubiera elegido voluntariamente, ni siquiera habría reparado en ellos. Allí estaban, vívidos, eran los suyos. Un tacto familiar y, de repente, se desveló el olvido. Ni el tiempo ni el espacio estaban. Oscuridad absoluta interrumpida por una luz azul eléctrica derramada sobre el lienzo opaco.
-¿Te acuerdas? me preguntó su voz
-Sí, ahora lo recuerdo todo. Tú eres mi destino, es inevitable, así lo prometimos.
-Sí
-Será difícil encontrarnos en nuestras realidades. Necesito una palabra en clave.
-Soledad
-No, es demasiado fácil apelar a ella. Llave, en nuestro idioma.
-Llave
-Sí, llave porque sé quien eres pero necesito saber que tú te acordarás de este momento y que también estuviste aquí.
-Hecho
-Por mí está bien si para ti lo está. Disfruta y nos vemos en algún momento.

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