Etiqueta: historias
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La cueva del alquimista: El brujo del ojo de cristal aguardaba detrás del mostrador. Magia.
No sé qué tendrá la alquimia que tan potentemente su nombre me reclama. Pasé por delante de aquella cueva en innumerables ocasiones sin reparar en ella. Sería que no estaba preparada para afrontar la verdad oculta tras la apariencia de lo que llamábamos realidad y que no era más que un biombo existencial para humanos…
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El viaje en el tiempo: El rescate de la niña perdida. Si cierras los ojos, puedes ir a cualquier momento que desees.
Cerré los ojos y, al abrirlos, aparecí en 1986. Yo tenía dos años y estaba sola. Mi madre trabajaba, mi padre se había mudado de país para terminar sus estudios. Yo era algo así como un estorbo al cuidado de mis abuelos. Me vi en la guardería llorando, no quería estar allí. Parpadeé y amanecí…
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Comptine de un cuento: Bienvenido al mundo de la imaginación
Zarrapastrosos zapatitos rojos¡Qué diantres!De tantos tanteos, tonteáis con perros sarnososSeguid el camino de baldosas amarillas sembradas de Pan de Peter¿La oís?Es campanilla estornudando y reclamando atenciónAsí que sobre una loca mota de polvo féericoHumeante y husmeanteMe apeo y merodeo en el andén 9 y 3/4Bienvenida al mundo de la imaginaciónBien vendida a tu menteEntraste casi…
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La fábrica de mierda: Un coworking con instalaciones de lujo. El trabajo de mi vida.
«Aquí vive un pensador» Fue el mejor trabajo jamás creado a pesar de que el salario no daba para vivir exclusivamente de ello. Su flexibilidad y la posibilidad de combinarlo con mi otra actividad en remoto, representaba una gran oportunidad para alguien como yo. No se aceptaba a cualquiera y si debo destacar algún «pero»,…
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El secreto de las relaciones duraderas: Eros, filia y ágape. A la bella y la bestia los vi bailando en el supermercado.
Los vi bailando en el supermercado. Ella elegía la fruta mientras él se perdía en esos gestos tan suyos, millones de veces contemplados y de los cuales nunca se hastiaba. Con sigilo, serpenteó hasta el puesto de los productos frescos, sin quitarle un ojo de encima. Era su Carmen, el amor de su vida. Se…
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El traficante de corazones: El bucanero austral, me lo dijo con melodía de tango brasileño.
Últimamente me levanto sin nada que decir. Es en este impertérrito intervalo en el que las tragaderas se declaran en huelga de hambre que se instala una suerte de anorexia mental, una abulia trascendente que preludia el fulminante relámpago de la comprensión. Tras ellos viene la bulimia exacerbada que deglute sin masticar, engulle, consume frenéticamente…
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Zima Iarnă (2/2): La flauta dulce bañada en sal en mitad del inverno más frío y la vendedora de cerillas.
“Los hombres nacen suaves y blandos;muertos, son rígidos y duros.Las plantas nacen flexibles y tiernas;muertas son quebradizas y secas.Así, quien sea rígido e inflexiblees un discípulo de la muerte.Quien sea suave y adaptablees un discípulo de la vida.Lo duro y rígido se quebrará.Lo suave y flexible prevalecerá”.–Tao Te Ching –Blog de gemenis 12 Probó a…
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Zima Iarnă (1/2): La flauta dulce bañada en sal en mitad del inverno más frío y la vendedora de cerillas.
«El único límite es la mente» Hace incontables eones, en un reino muy lejano llamado Zima Iarnă, vivía Raznaz, un mago disfrazado de flautista en ermitaño de cuyo instrumento salía una melodía muda, ensordecedora o cautivadora en función de quién fuera el oyente. Cada cual escuchaba aquello que anidaba en su corazón, tal era el…
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Ni carne ni pescado: Ni chichi ni limón, sólo trajes a medida. El escaparate para escapar de uno mismo. Mi cuelgue, el mono gominólico.
«La espiritualidad no es lo que entendemos con las palabras «virtud» y «bondad». Es el poder de percibir esencias espirituales sin forma»– Blavatsky – Las calles eran verdaderos hervideros. Las mañanas transcurrían tranquilas porque toda la ciudad postergaba el letargo tanto como se alargase la algarabía nocturna. A partir de las seis de la tarde,…
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«Caso post mórtem, el asesino zombi»: Asistí a una función y a una defunción al mismo tiempo. No quedó nada más que luz en la oscuridad.
«Aprende que no hay cura para el deseo, ninguna cura para la búsqueda de la recompensa, que no hay remedio para el sufrimiento del anhelo de algo, excepto fijando la vista y el oído en aquello que es invisible»– Helena Blavatsky – escritora, ocultista y teósofa rusa No es lo mismo un púlpito que un…