«Cuando hay un diálogo verdadero, ambos están dispuestos a cambiar»
– Thich Nhat Hanh –
Te vi, más allá de tu fachada
Te vi por dentro, por fuera y del revés
Me adentré en ti y te vi, por fin, lluvioso
Serenidad, tranquilidad y dolor, mucho.
No piqué a la puerta, sino que me metí sin permiso
Me dejaste entrar y tan solo hubo belleza y silencio
Mucha pureza a pesar del personaje
Mucha dulzura a pesar de los inviernos
Un corazón gigante de mantecado doble
¿Por qué no saliste de tu escondite?
Vine a buscarme y te encontré
Vine a por nada y aquí estabas tú.
Hoy te dejo ir, pero no me sueltes
Y esperando que la marea te devuelva a mí,
Agradezco todo lo vivido, de principio a fin
Desenterraste mi peor versión
La herida más inconsciente quedó expuesta
Gracias por dejarme entrar
Hasta que nos volvamos a ver
Solo le digo adiós a nuestros antiguos «yoes»

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