«El saber no ocupa lugar»
– Proverbio –
Eso… el saber no ocupa lugar, pero sí tiempo.
Hoy quiero dedicar un post a la biznaga, una flor que descubrí gracias a una pregunta escrita en un sobre de azucarillo, de esos que vienen con el café y que no abres porque el azúcar perjudica seriamente la salud.
Mi acompañante, mejor dicho, amigo, siempre tan cansinamente minucioso y observador, me instó a responder a la pregunta del sobre de azúcar:
-Venga tía lista, ¿Cuál es esa flor?
– _ _ Z _ _ G _
Me quedé pensando un rato, hasta que vi que aquello era una distracción como cualquier otra y que estábamos desviando la atención de lo que realmente merecía nuestra atención: el momento compartiendo profundidades. No me hubiese molestado jugar a esa gilipollez otro día con más tiempo, pero no en aquel instante que pasaba a una velocidad vertiginosa. Me saltaron los plomos, como suele pasar cuando me importa un pito lo que estoy haciendo. Pierdo la paciencia y los estribos, por este orden.
-¡Y yo que sé, macho! ¿Y qué me importa la flor de las pelotas?
-¡Qué poca sed de conocimiento!
-¿De las flores? Las flores me afectan «menos mil», solo conozco la rosa y pocas más. Y me sobra.
Mi amigo, podríamos definirlo como una enciclopedia con patas, sabe tantas cosas que se pierde en ellas. Tiene eso que se llama pensamiento arborescente: la afluencia y por el tráfico intenso de ideas, en forma de árbol, que se solapan las unas a las otras. Junto a su locuacidad y un ingenio envidiable, es capaz de desviar mi atención de lo que realmente vale la pena.
– ¡La biznaga!
-¿La qué?
-La biznaga
-Ah… vale… y ahora, con esta información ¿Qué coño hago?
-¡Qué vulgar eres, leches!
Me quedé igual y decidí hacer, por lo menos, un post sobre mierda reciclada que no sirve para nada como por ejemplo saber que la biznaga es:
- Planta de la familia de las umbelíferas, como de un metro de altura, con tallos lisos, hojas hendidas muy menudamente, flores pequeñas y blancas, y fruto oval y lampiño.
- Cada uno de los pies de las flores de la biznaga, que se emplean en algunas partes para
mondadientes.
Ahora me siento más inteligente aunque no tenga nada que ver con la sabiduría.
Nota bene:
Tendemos a confundir, desde los griegos, el templo del conocimiento con el templo de la sabiduría y, desde mi nada humilde punto de vista, una cosa no implica la otra. Podemos tener en mente infinidad de datos superfluos que conforma la cultura general y sirve para hacer sociales y cosas por el estilo. Darse un poco de pisto y poder entablar conversaciones banales sobre «las cosas que pasan». Actualidad, trivial, banal y que interesa al vulgo. La sabiduría no sé qué es, pero supongo que es la integración de esos datos y aplicarlos para no hacer el canelo en tu vida. Centrarse en lo que realmente importa que es el «carpe diem» entendido de una forma sabia, el «aquí y ahora» y todas esas maravillas que vengo repitiendo hasta la extenuación. En fin amigo, si me estás leyendo, gracias por la información y mira, no sabía de qué iba a escribir hoy… pensamiento arbóreo también el mío.
Entrada de Gemenis12, que por cierto es su cumpleaños hoy! FELICIDADES, otro géminis! Digo otro porque mi vida va trufándose de ellos, aparecen de debajo de las piedras…con lo poco que me gustan! Un abrazo a todos.
Al sabio no le importa dónde está él o ella.
Es todo lo mismo.
Un verdadero sabio no tiene que viajar
a todas partes, tratando de recoger
devotos o discípulos. No me podría importar
menos si alguien oyó hablar de él o ella.
Nunca busco nombre o fama. No estoy
realmente interesado en publicar libros,
poner cintas, hacerse a él o a sí misma
bien conocido en todo el mundo, para que
la gente pueda venir. A un verdadero sabio
simplemente no le importan estas cosas,
porque ya no hay uno mismo que se preocupe
por estas cosas. El ego ha sido totalmente
trascendido. No hay ego que necesite hacer algo.
Es por eso que Ramana Maharshi nunca dejó
Tiruvannamalai, Arunachala.
No hay a dónde ir.
Es todo lo mismo.

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