Me han dicho que no, que esto no es karma, que todo lo que me ha pasado es… he dejado de escuchar porque no me interesaba. Desde luego en otra vida tuve que ser una grandísima hija de puta porque llevo comiendo mierda desde que tengo memoria. Me moría chupando el suelo de los grandes personajes.
En fin, que eso, que no es karma, pero yo siento que aquí se termina la comedia trágica, que a partir de ahora todo va a tomar otra dirección porque estoy aprendiendo por fin a tener mi brújula interna, esa que se jodió a base de proyecciones parentales introyectadas sin masticar. ¿Sabes esa sensación de ahogo porque te han rellenado el gaznate a base de galletas secas y se te forma un engrudo que ni sube ni baja?
Pues esa misma sensación es la que tuve, que ni entraba ni salía más. Ni estoy loca, ni soy una exagerada, ni soy esquizofrénica, ni estoy escindida, ni partida ni jodida. Si siento algo, lo siento y punto, luego está el tirar del hilo hasta llegar al origen de los males pero ¿Cuánto daño me he provocado a mí misma porque me enseñaron, inconscientemente, a no validar mis propias emociones? Y luego los malabaristas con sus múltiples juegos de luces y colores y yo aplaudiendo el espectáculo hasta que se torcía el número. Hay que joderse. Ahora me río, pero no me hace gracia.
Otra cosa de la que me he dado cuenta últimamente es que lo corroboro, soy una esponja emocional. Definitivo. Desde que se desatascó, y sigo con la limpieza, el canal sensorial que une la parte de arriba del cuerpo con las tripas, me ha cambiado la vida.
Recuerdo eso de «tienes que bajarlo al cuerpo» solía espetarme la psicóloga desde su pantalla de ordenador. ¿Qué cojones significa «bajarlo al cuerpo»? Me parto con los mantras new age que tan alegremente abanderamos como si supiéramos lo que significan y no tenemos ni idea o solo hemos logrado vislumbrar un atisbo de lo que sea y ya somos expertos. Joder, estoy muy cabreada.
No quiero despedir el año de mala leche así que voy a dejar de pensar y solo agradecer lo que me ha tocado vivir pues de otro modo no estaría ni con la gente que me acompaña ahora ni yo sería la misma.
Mañana los buenos propósitos para el 2024, porque del 2023 no ha quedado ni uno en pie.
Por cierto, ya me senté cara a cara con el universo y tuve una seria charla: «No me mandes a más desequilibrados, ya lo he pillado, si tienes que enviar a alguien que sea un ser de luz que de oscuridades ya hemos cubierto el cupo, atentamente, yo.»
De momento estoy bien así, algunos dirán que no quiero salir de mi zona de confort… Confort ¿Ezo qué é? Solo hay un quién y un para qué. El cómo, el dónde, el qué y por qué se lo dejo al universo.

Deja un comentario