Esto va de aprender a ser uno mismo, de amarse, de respetarse para, finalmente, amar al prójimo. De esto va la vida y no hay más. Así de sencillo y, a la par, así de complicado por todo lo que la sociedad nos ha estado embutiendo desde que nacimos. Creencias limitantes, supuestos basados en las anteriores que, poco a poco, van forjando nuestra personalidad y que, paradójicamente, nos alejan de nuestra verdadera esencia.

Nacemos como tabulas rasas de contenido con un marcado código genético que nos predispone a la ira, al miedo, a la mendicidad y demás perlas. A golpe de cincel, crecemos experimentando la vida desde esa tendencia natural. Gracias a la mala educación impartida en las escuelas y a las falsas creencias que nos van embuchando, el sendero hacia nosotros mismos va quedando tapado por una tupida maraña maleza.

Y llega un día, ESE DÍA clave en el que cae la gota que colma el vaso: «O hago algo por remediar esta insoportable situación o no puedo seguir viviendo conmigo mismo» y ¡PAM! se obra el milagro.

Tras años de sufrimiento, de cuestionar hasta el último detalle del porqué de absolutamente todo, de vivir en el infierno de la batalla constante entre la mente y la emoción, de castigarme por no hacer o sentir aquello que tendría que haber estado haciendo o sintiendo… descubro una dimensión desconocida: el eneagrama de la personalidad que me conduce a lugares más profundo e inusitados. El ego, la esencia, la mente, la emoción, la visceralidad, el tiempo, el poder del ahora…

Es tan sólo una de las herramientas existentes para desembarazarse del «yo». Por sí sola no obra milagro alguno, pero utilizada seriamente y en profundidad es tremendamente liberadora.
¿Cómo llegué hasta ella? ¿De qué manera hay que utilizarla? ¿Dónde puedo encontrar esa ayuda? Te puedo poner sobre la pista, caminar a tu lado, pero cada cual tiene la responsabilidad de hallar sus propios pasos. El descubrimiento personal no es más que parte del sendero de la vida.

Aquí comparto mi propio recorrido por si puede ayudar a alguien a vislumbrar una luz por pequeña que sea, un atisbo de esperanza o insuflar una bocanada de aire fresco. Los textos se han ido redactando como si de un diario se tratara. El proyecto se inició en el 2016 como respuesta a la necesidad de escribir y de recopilar todos los textos que se han ido diseminando a lo largo de toda mi existencia, hay muchos más, no obstante, estos son los más introspectivos.

¡Escríbeme y comparte esta información si conoces a alguien que sufre! No hay razones para pasarlo mal, sólo tenemos una experiencia de vida bajo esta forma (personalmente creo que solo vivimos una vez, pero dejo la puerta abierta a otras posibilidades), disfrutemos pues del camino.

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