Etiqueta: amor
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La costumbre de la rancidez propia: Gratitud, amor, dejar de existir.
Siento que degusto sin disgusto cualquiera de los sinsabores que hubo. Queda más bien el relente insípido aunque fresco de un pasado que me visita en presente. Nada del otro mundo, sí en cambio de otra vida. Como si todo aquello que fui, era, hubiese dejado de existir, se esparcen frente a mí las cenizas…
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El cáliz de fuego eterno y la niña que intentó escribirle una poesía al payaso triste.
Su nombre es eterno, inmortal, como el fuego del cáliz que le calienta las entrañas. En su abrazo me abraso y me pierdo en él como en un armario sin cajones. Habla y lo miro. También lo admiro, admito ante ustedes. Tiene una sonrisa más grande de lo que le cabe en la cara y…
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La sanación cuántica a través de la luz: Pedir asistencia divina. Luz verde, luz azul, canal energético, canalización.
Llegó con dolor de testículo. Desde hacía más de cuatro meses le molestaba el izquierdo y los médicos solo le habían diagnosticado un varicocele. Le pregunté qué le había pasado en su vida emocional recientemente. Me dijo que nada en particular, que había cortado con su última pareja hacía un año y medio y que…
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Ese fondo de saco que hiede a psicopatía: La herencia de un linaje de oscuridad que llega a su fin. El campo mórfico en las constelaciones familiares.
No me quedó más remedio que aceptar mi destino. El camino se había estado desbrozando durante todo el año y tan solo restó mi luz y mi sombra, ambas ante el espejo. En aquel desafortunado castillo, en el medio de la nada, rodeada de bosque y arropada por el canto de los grillos y de…
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Quemando etapas: Dejé de saber enamorarme, aprendí a aceptarme y por lo tanto a amar al prójimo.
Me di cuenta de que ya no sabía enamorarme. Era imposible volver a caer presa de la ceguera, del dolor en la tripa, de las mariposas. Tampoco podía sentir la vertiginosa caída libre cuando se me acercaba. Su aliento era un bálsamo reparador más que un catalizador del nerviosismo. A mi cuerpo le sentaba bien…
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Estamos sanando: Feel so different, libertad, comprensión, presencia, aquí y ahora.
Pasa, todo pasa, todo sana porque nos atrevemos a mirar dentro. Hay un eco que resuena, viene del pasado, es una memoria que ya no existe, ancestral, quizás nunca fue y solo nuestra imaginación la construyó. Sigue doliendo, cada vez que un soplo de aire roza la piel descarnada, pica, escuece, rabia, aulla. Aburre, también…
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Las ganas de vivir: La esperanza de la primavera en pleno invierno.
Nevó en la aldea, las chimeneas humeaban y yo solo podía pensar en cómo sería quedarme allí para siempre olvidando lo que fui antes de aquello. Había dejado de existir como pensaba que era y me reemplacé por una desconocida mucho más cálida, benévola y acogedora. La rabia seguía pulsando de fondo, pero no sé…
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Lo que más le gustó de él: Un tal Iván le enseñó la patita. Inventaron una nueva realidad e hicieron magia como quien hace el amor.
Amaneció antes que el día, presa de un nerviosismo familiar. Mientras el agua rompía a hervir, ahumó toda la casa con palo santo, le gustaba el olor dulce que la madera desprendía. Abrió ventanas y ventanucos permitiendo al helor matutino darle los buenos días. Mientras las bolsas de té infusionaban, hizo la cama con devoción,…
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Un corazón de magdalena con sabor de amor: Un desayuno perfecto que terminó en la cama sin ser lo que os parece.
La vida me sigue sorprendiendo a pesar de ser de las que no quiere entusiasmarse demasiado. Ya sabéis «curb your enthusiasm». No obstante, creo que lo llevo en el ADN, cualquier detalle es motivo de las mayores alegrías. En este caso, una magdalena me llevó del desayuno a una de las noches más hermosas de…
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Todo dejó de tener sentido: La realidad nada realista de las urbes frente al abrazo de la naturaleza.
Estábamos la montaña y yo, cara a cara, en una actitud nada desafiante por su parte, hostil por la mía, como no podía ser de otro modo. Mi antigua «yo» hizo aparición. La Naturaleza puede ciertamente borrarnos de un suspiro y, allí, frente a la majestuosidad del paraje, sentí que toda mi vida estaba fuera…