Etiqueta: maya
-

La semilla de EurĂpides: La simiente de Galatea. Divina poesĂa, Grecia antigua, pictogramas mayas desde el más allá.
PreguntĂł quĂ© Ă©ramos y el Universo respondiĂł con un pictograma. Éramos como una semilla germinada siendo recibida en un cuenco. Éramos como un jeroglĂfico, un juego, una adivinanza. Éramos dos pájaros volando en una misma direcciĂłn. FlorecĂamos cada dĂa con un nuevo amanecer y aquella hoz no segaba vidas, sino karmas. El arcano nĂşmero trece…
-

El secreto de Maya (3): La sociedad se arremanga la falda y asoman las enaguas. Se desvela el olvido, se siente el para qué, no se piensa en el porqué. Traca final.
Previously on El Refugio del Asceta… Gracias a las numerosas horas de terapia, a mi tribu de la luz, a las danzas cada vez más salvajes, a mi Estrella, a mi brisa marina enfurecida y a Ari, tomĂ© consciencia de que el escorpiĂłn me habĂa estado llevando hacia la oscuridad y, a la vez, protegiendo…
-

El secreto de Maya (2): La sociedad renca. Somos huérfanos de huérfanos emocionales. El potencial no cuadra con la tridemensionalidad.
Previously on El Refugio del Asceta… No tuve más remedio que aceptar mi derrota y dar mi b(r)azo a torcer. HabĂa estado transitando en piloto automático y el Universo me dejĂł ganar mis pataletas porque no interferĂan con el plan divino, sino más bien al contrario, lo reforzaban. EmpezĂł a encorvarse el sendero en cuanto…
-

El secreto de Maya (1): La sociedad incĂłgnita. Desvelando la realidad, las otras dimensiones, despacito de pedacito en pedacito.
A medida que fui adentrándome en la maleza de mi propio jardĂn y despejando el camino hacia el rĂo de la vida, descubrĂ un sinnĂşmero de derroteros que partĂan o llegaban a mĂ. Mi pedacito de tierra se convirtiĂł en una vasta llanura de la cual no se podĂan adivinar las lindes y, donde tres…
-

Me hice un traje de Ego: ¿En qué momento se me quedó pegado a la malla, maya, el cuerpo?
Me sorprendĂ saltando de roca en roca como solĂa hacerlo años a. La mĂşsica de Estas Tonne ensordeciendo al mar de fondo y el ritmo frenĂ©tico me obligĂł a jugar con la rapidez. ¡Si te desequilibras te caes en la fosa de los cocodrilos! InyecciĂłn de adrenalina. DejĂ© de saltar de piedra en piedra para…