Tenía las manos y la nariz heladas, pero Martina seguía aporreando el teclado de su ordenador mientras ordeñaba su cerebro.… Leer más La responsabilidad afectiva de Martina: Uno se enamora de sí mismo, el colmo del narcisismo. Aceptamos y seguimos.
Tenía las manos y la nariz heladas, pero Martina seguía aporreando el teclado de su ordenador mientras ordeñaba su cerebro.… Leer más La responsabilidad afectiva de Martina: Uno se enamora de sí mismo, el colmo del narcisismo. Aceptamos y seguimos.