Etiqueta: silencio
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El arte de escuchar en silencio: En el mutismo se revelan las grandes verdades. El camino hacia uno mismo está plagado de impedimentos y lleno de presencia.
Escuchar con la presencia y no con la mente. Una de las cosas que me han enseñado en la formación gestáltica es a sostener el silencio. Abismales, profundos y algunos tenebrosos, los silencios hablan sin emitir sonido. Es el momento de conexión con uno mismo, ese instante que da miedo porque es en ese lugar…
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El retiro de Adán y Eva: Una reliquia silenciosa entre la maleza. La luna desapareció y se fue a beber con los peces en el río.
Se quedaron en silencio, solos él y ella, y por cuatro días apenas pronuciaron palabra. Se hablaron con la mirada, con la sonrisa, con la piel. Se besaron después de mucho anhelo, sin osadía, con respeto y miedo a partes iguales. Se respiraron acompasadamente imbricándose el uno en el otro como si fueran los hilos…
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El silencio, la escucha, la confianza: Para ser activa debía aprender a ser pasiva. El amor propio también es esto.
Sentí que llegó. Ese momento en el que ya estaba cansada de producir, hacer, hablar, emitir. Esa época había terminado quizás antes de ser consciente siquiera de su existencia. Sencillamente, al encontrar solaz dentro de mí, dejé de necesitar explicarme y contar a los demás todo el proceso interior. Seguir escribiendo era la única manera…
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Días grises y felices: Meditación, silencio, algodón pintado a carboncillo.
Adoro los días grises, lluviosos, meditabundos que transcurren en silencios de algodón pintados a carboncillo. Los cabroncillos, anagrama obligado, me roban el alma. Aprecio el sosiego y el recogimiento que acogen la reserva. El disimulo sin destacar es señal de paz para con uno mismo. Me gustan las personas que pasan sin atenciones y con…
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El silencio: Cuando las palabras sobran y la emoción permanece.
Sobra el ruido que provocan los vocablos, sobran los puntos, incluso los suspensivos y las comas que se comen las emociones se atragantan en un nudo. Sobran las voces, los susurros, también los te quieros que ahogan el preciado silencio. A veces, basta con un abrazo, una mirada a los ojos para que la miríada…