«𝗡𝗼 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗲𝗻𝗰𝗮𝗷𝗮𝗿 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝘀𝗮𝗯𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗰𝗮𝗯𝗲𝘀.
𝗗𝗲𝗺𝗮𝘀𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗲𝗾𝘂𝗲ñ𝗮𝘀 𝘀𝗼𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗷𝗮𝘂𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗮𝗹𝗮𝘀 𝗴𝗿𝗮𝗻𝗱𝗲𝘀.«
– Arnau de Tera – escritor
Sabes que si tú no vienes, yo no voy a ir aunque vaya porque me llamas. Tu cuerpo o mis llamas se inflaman. Infame, la fame de la femme. ¡Fe menina! Fe menguada en realidad.
Y si…¿una vez tú y una vez yo?, ¿Qué te parece? Sería justo, después de todo, pero ¿Qué tiene que ver la justicia en todo esto?
Ha llegado un punto en el que estoy saturada de salir a cazar, de esforzarme y luchar, de tener que desplegar yo las ganas para que otros se sumen, cuando todo el trabajo está hecho. Me cansa la prudencia del que se atrinchera por si acaso mete la pata, no vaya a ser que «lo que sea». ¡Métela hasta el fondo chaval, que si no, no aprendes! Soy de la opinión que se puede decir casi cualquier cosa en este mundo, dependiendo de cómo se haga. El cómo adquiere relavancia, de él depende que pueda hallarse pared de hielo o brecha por dónde colarse.
Tiro del carro porque tal es mi naturaleza, la del buey. Yo quería ser bailarina, grácil, fina y hermosa y me tocó ser toro y torera. Uno no elige, cierto, pero elige.
Tírame algún anzuelo a mí si no interpretaré que te intereso para no interesarte. Una mujer quiere que le muestren disposición real y eso tampoco voy a explicarte cómo se hace. O te nace o fabricarlo es absurdo porque sería impostado y ya sabemos cómo terminan las simulaciones. O eres o no eres, o sientes o no sientes, o hablamos el mismo idioma o no lo hablamos. O empotras tú o te empotran otros. O conduces o te llevan. Y si tienen que llevarte… yo paso de largo, que ya he llevado a demasiados.
Me digo que el equilibrio sería una hermosa forma de solucionarlo, pero quizás nuestros respectivos puntos G se encuentren en lugares desencontrados.
¿Lo ideal? Un tira y afloja, un poco de lo tuyo y un poco de lo mío. Caliente y frío que se haga el tibio, un recorrido de larga distancia, sin hitos, sin contar los tempos, que funcione solo, que no tenga que sacarte de la cueva, que salgas tú porque te entusiasme estar conmigo, que aprendamos el uno del otro, que podamos estar tranquilos de saber que, llegado el momento, nos diremos adiós con amor, que seremos capaces de expresar lo inconcebible, que no habrá intención oculta, que nos cuidaremos las espaldas, que iremos despacito, que tendremos ganas o no tendremos, que la ternura será nuestra tierra fértil, que los proyectos e ideas serán inmateriales, que aunque no queramos me dirás «me hubiese gustado que hubieras sido la madre de mis hijos».

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