“El autoconocimiento no es un fenómeno puramente cognitivo. El autoconocimiento pasa por un proceso que es como un descenso a los infiernos, que duele; para reconocer cómo es uno, tiene que reconocer que uno no es ese personaje ideal que cree ser cotidianamente, ese personaje que uno le muestra a los otros… Cómo es uno de verdad, se va descubriendo poco a poco. Pero el viaje por el autoconocimiento pasa por encontrarse con la sombra… que es lo asqueroso, lo pecaminoso, lo prohibido… lo demoníaco. Y quien no se encuentra con el diablo dentro de uno mismo, todavía está muy a medio camino en el viaje interior, no ha viajado en serio, se ha quedado muy superficialmente…”
–Claudio Naranjo-
Hoy me gustaría compartir un texto de uno de mis alumnos más aventajados, Arnaud, un chico belga de 27 años, con un nivel de español incluso mejor que el de algunos autóctonos. Las clases de idiomas, en este caso el español, versan sobre el descubrimiento de uno mismo, pues ya está capacitado para indagar y expresarse con profundidad. Juntos, descubrimos su eneatipo y hacemos la radiografía de su ego. A partir de ahí, ya podemos trabajar resistencias, inseguridades y la toma de consciencia.
Curiosamente, y al mismo tiempo lógico, muchos de los alumnos que tengo son perfiles mentales, especialmente 6. ¿Será casualidad? Obviamente no. Gracias Arnaud por compartir. Excelente nivel de español.
«Soy un hombre sensible, discreto e inteligente. Mi mente inquieta siempre está buscando entender el mundo que me rodea. Esta búsqueda incesante de conocimiento es una de mis grandes fortalezas. Me permite mantenerme al día con los acontecimientos globales y me brinda una perspectiva amplia y bien informada sobre el mundo.
Sin embargo, mi inteligencia y curiosidad también pueden ser una fuente de estrés. Al estar siempre en la búsqueda de nuevas informaciones, a veces puedo sentirme abrumado por la cantidad de cosas que aún no sé o no comprendo. Esta ansiedad, combinada con mi naturaleza introvertida, a veces puede impedirme tomar medidas decisivas. Tiendo a darle muchas vueltas a las cosas, lo que a veces puede llevarme a la parálisis por análisis.
Como individuo empático, valoro mucho el respeto y la consideración hacia los demás. Esto es sin duda una virtud, pero también puede llevarme a reprimir mis propias opiniones y sentimientos por miedo a ofender a otros. Esta tendencia puede ser especialmente limitante en situaciones donde necesito afirmarme o tomar decisiones importantes.
Uno de mis miedos más grandes es decepcionar a los demás. Temo que mis fracasos o errores afecten la forma en que los demás me ven. Esta preocupación a veces me impide correr riesgos o seguir mis propios deseos, ya que siempre estoy preocupado por cómo mis acciones pueden afectar a las personas que me importan. Sin embargo, necesito recordar que las personas que realmente me valoran no cambiarán su opinión sobre mí por mis fracasos. Al contrario, estarán allí para apoyarme y ayudarme a aprender de mis errores.
Mis deseos más profundos son la seguridad, la estabilidad y la aceptación. Como un tipo 6 en el Eneagrama, anhelo un entorno seguro y previsible, donde pueda sentirme valorado y aceptado por quienes soy. Sin embargo, mi tendencia a preocuparme y a dudar de mí mismo a veces puede poner en riesgo estos deseos. Necesito aprender a confiar en mis propias capacidades y a creer en mí mismo, incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
Por último, mi mayor riesgo es permitir que mis miedos y dudas me limiten. Mis pensamientos limitantes pueden impedirme tomar riesgos, probar cosas nuevas y seguir mis verdaderos deseos. Para superar esto, necesito aprender a manejar mi ansiedad y a tener confianza en mis propias capacidades. A pesar de mis miedos y dudas, tengo todas las cualidades necesarias para tener éxito y forjar mi propio camino en la vida. Todo lo que necesito hacer es creer en mí mismo y recordar que el amor y el apoyo de los demás no dependen de mis éxitos o fracasos, sino de la riqueza de mi alma y la sinceridad de mi corazón.«

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