«El alumno ve al maestro cuando el alumno está preparado»
– Nadie –
Siempre se ha dicho eso de que cuando el alumno está listo el universo manda a la persona que te puede hacer pasar al siguiente nivel de consciencia. Discrepo, pues aceptarlo sería equivalente a aceptar que existe un designio divino y, aunque lo piense, sigo ofuscada con encontrar un porqué lógico a casi todo para evitar el escepticismo que siempre me acompaña.
Paradójicamente (solo en apariencia) he aprendido, con el tiempo, a que a veces hay que resignarse ante lo que no se puede comprender y sencillamente asumir. A veces, la vida nos conduce hacia mataderos tras los cuales, renacemos. No obstante, todo cuanto sea susceptible de ser explicado lógicamente, no escapará de mis fauces.
Las personas siempre han estado delante de nosotros, pero al igual que ocurre con las embarazadas, el foco de atención lo ponemos en aquello que nos ocupa personalmente. Por lo tanto, no prestamos atención más que a las cosas que reconocemos como peligrosas, parecidas a lo ya vivido o que nos atañen en la actualidad (que suelen ser peligrosas o ya vividas).
Falta una tercera dimensión que es «lo valioso» y solo puede ser percibido desde una nueva perspectiva, fruto de la voluntad personal y de escapar a lo que nos resuena. Intentar ver las cosas desde un nuevo punto de vista, para ello debe primero morir lo que pensamos ser. No hay cambio de fuera sin un cambio, evolución, de dentro.
Lo peligroso se percibe rápidamente, pues el cerebro está configurado para la supervivencia.
Lo parecido a lo anterior se identifica mirando en el pasado y todo aquello que siendo «nuevo» nos recuerda a una situación vivida con anterioridad.
En ambos casos, seguimos siendo presas de nuestra identificación y nos enfrentamos a lo «nuevo» desde lo antiguo. Sin embargo, las experiencias aparecen como valiosas cuando somos capaces de cambiar nuestra visión y perspectiva de aquello que estamos viviendo. De nosotros depende transformar la mierda en oro, para así ser capaces de pasar al siguiente nivel. No hay nada ni nadie que nos pueda ofrecer una nueva experiencia, salvo contadas excepciones y en muy determinadas circunstancias que, a veces, ni siquiera son deseables.
La única manera de evolucionar es en un proceso de reciclaje de aquello que ya sabemos de nosotros mismos utilizando al prójimo de espejo. Es decir, que cuando estamos frente a frente con una nueva experiencia que en realidad huele a pasado o peligro, lo único que podemos hacer es reconocer que eso que nos está pasando huele a algo ya vivido y de qué manera podemos enfrentarlo que sea diferente a lo que hicimos en un pasado.
Hasta que no aprendamos aquello que tenemos que aprender, repetiremos la experiencia y nos seguirá pasando exactamente lo mismo que ya nos sucedió. Podemos evitar y no solucionar nada y por lo tanto perdernos una parte de la vida. O bien podemos decidir mirarnos a nosotros mismos y cambiar la perspectiva. También podemos pedir ayuda a las personas que nos rodean, a aquellas que el universo manda para que nos demos cuenta de nuestras limitaciones o bien seguir haciendo lo mismo hasta que volvamos a encontrar la piedra en el camino.
Por ello, si estamos preparados, cualquier persona será maestra. No es que aparezca, sino que nosotros la vemos como oportunidad de crecimiento. Nos atrae lo que nos atrae porque esa persona tiene una llave que abre una de nuestras cerraduras. Sólo después del desbloqueo, seremos capaces de amar.
Música por https://ongakumymusic.wordpress.com/
«Permite que la verdad surja; y puede
venir sólo cuando la mente está vacía,
cuando la mente deja de crear.
Entonces vendrá sin tu invitación.
Entonces vendrá tan rápido como
el viento e desconocido. Viene oscuro,
no cuando estás mirando, queriendo.
Está allí tan repentino como la luz del sol,
tan puro como la noche; pero para recibirlo,
el corazón debe estar lleno y la mente vacía.
Ahora tienes la mente llena
y tu corazón vacío.«
– J. Krishnamurti –

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