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El retorno de Quirón con el año nuevo chino: El año del dragón y la herida que supurará hasta la muerte. ¿Hay puerta dorada hacia la curación?
Cuando me quise dar cuenta ya estaba otra vez empantanada con la misma mierda de siempre. No obstante, esta vez no me llegó el agua al cuello por lo tanto exactamente lo mismo no era. Fui capaz de detectar la grieta antes de que se transformara en agujero. Aún así, ahí estaba de nuevo mi…
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El dolor recalcitrante no me abandona: Rechazo y asco como melodía de fondo.
El algodón no engaña, rezaba el anuncio. Y no, no engaña. Hay un dolor, una pena, una tristeza anclado muy adentro. Solo se deja oír a veces, pero ahí está. No sé de dónde viene, pero sé hacia dónde me conduce. El día se levanta soleado, siento el pecho explotar de felicidad. Me gusta mi…
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María la pastorcita y la vieja andrajosa: Un cuento sobre la abundancia
Érase una vez una niña muy pequeña llamada María. Antes de que las ciudades engulleran a los pueblos y estos quedaran deshabitados, mucho antes de que la tecnología se hiciera con la producción en cadena y la fuerza de trabajo se viera deslocalizada al este, había un empleo cuyos vestigios permanecen todavía a modo de…
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El viaje en el tiempo: El rescate de la niña perdida. Si cierras los ojos, puedes ir a cualquier momento que desees.
Cerré los ojos y, al abrirlos, aparecí en 1986. Yo tenía dos años y estaba sola. Mi madre trabajaba, mi padre se había mudado de país para terminar sus estudios. Yo era algo así como un estorbo al cuidado de mis abuelos. Me vi en la guardería llorando, no quería estar allí. Parpadeé y amanecí…
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Pasaron, parece mentira, pero pasaron. Nuevos propósitos 2024 a partir de lo que nació en 2023.
Esos 365 días se fueron. Se deshojó el calendario a través de bienvenidas, despedidas, lágrimas de dolor, de alegría, cabreos inenarrables contra todo y muy especialmente contra uno mismo. ¿Cuánto he aprendido sobre mí? En 24 horas me he conocido más que en las casi cuatro décadas que llevo respirando. Así, doy las gracias por…
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Fascinación, miedo y rechazo: Todo se conecta, heridas que están y son. Mi herida de rechazo palpita.
Me aparto de lo que en realidad me fascina. Aprieto los esfínteres y hago de tripas corazón. Me alejo antes de caer presa en sus redes. ¿Qué redes? No lo sé. Ese oscuro objeto o sujeto de deseo me embelesa, me cautiva, me atrae con una fuerza inhumana. No lo entiendo, pero me siento empujada…
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No me pregunto porque quiera saber: Me pregunto porque necesito ser consciente de que todo cuanto necesito saber ya lo sé.
Me pregunto conscientemente aquello que inconscientemente ya sé porque ¿Cómo iba siquiera a plantearme preguntas de las que no tengo conocimiento? Este momento de inconsciencia lúcida me encuentra a medianoche, arrellanada en el sofá mirando el cielo esperando divisar alguna fugacidad. Hela aquí. Ni siquera la recuerdo, menos mal que tomé nota. Me he pasado…
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La negación del dolor lo acrecienta: Sí, también el físico. Me transformo en mi dolor a través de la meditación y me curo.
Al dolor le permito estar en mi cuerpo. Sí, la laceración me impide respirar y justo cuando duele bloqueo la inspiración. Ese punto justo es donde concentro interés. Donde pongo la atención, pongo la energía. Aprieto el abdomen, siento las palpitaciones del corazón en ese punto. El flujo sanguíneo acaricia la zona dolorosa. Pongo la…
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Los orígenes de la lectora de auras: Rituales antediluvianos
El resultado de mi transformación, fue ineluctable. Llegué al momento clave, en el ecuador de la vida, en el que se suponía que tenía que disfrutar de todo cuanto hubiera sembrado: familia (hijos), casa (hipoteca), trabajo (esclavismo new age) y sonrisa (normalmente esculpida a base de ortodoncia). A todo mi entorno le salían embarazos como…
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Leyenda de la anciana y los cuatro elementos: Agua, tierra, fuego, aire
Recuerdo ese preciso día porque llovían haces de luz y a los ángeles se les colaban los mechones dorados entre las nubes. El viento soplaba como si quisiera derribar cualquier creación humana y las olas del mar parecían pretender fundirse con el cielo. La espuma de ideas se filtraba por mi sesera y, al desamparo…