Me pregunto conscientemente aquello que inconscientemente ya sé porque ¿Cómo iba siquiera a plantearme preguntas de las que no tengo conocimiento?
Este momento de inconsciencia lúcida me encuentra a medianoche, arrellanada en el sofá mirando el cielo esperando divisar alguna fugacidad. Hela aquí. Ni siquera la recuerdo, menos mal que tomé nota.
Me he pasado la vida pensando para evitar sentir. Me he pasado la vida pensando que una pregunta surge espontáneamente cuando quiero conocer algo. Sin embargo, hoy siento que las preguntas se generan desde el inconsciente para llevarlas a la parte consciente y permitirles ver la luz. «Yo sé que lo sé». Siento que dentro de nosotros están todos los misterios de la galaxia acumulados y tan solo se desvelan aquellos que cada uno necesita para su propósito vital.
Lo mismo ocurre con los deseos, ya los tengo y se trata del proceso inverso (estoy transcribiendo lo que escribí ayer casi en un proceso de trance así que mientras transcribo me leo e intento entender qué cojones me quiso decir lo que fuera que me asaltara). Se trata de traer a la consciencia algo que ya poseemos, mas pensamos estar en carencia de ello. No obstante, ¿Cómo podría originarse la carencia sin antes haber probado la presencia?
Por comparación, me respondo, por comparación con lo que pienso ver en otro. Pero lo que veo en otros tan solo es reflejo de algo que tengo en la sombra, oculto, ciego.
Todo trata de manifestarse por diferentes medios y ahora, que siento una apertura abrumadora de los canales perceptivos, me doy cuenta de que lo que existe en la ilusión de la realidad a la que llamamos mundo, Maya, es porque ya existe en un nivel inconsciente dentro de nosotros.
Todo cuanto escribo se me olvida y tengo que volver a leerme para saber exactamente qué he dicho. Prueba irrefutable, al menos para mí, de que estoy operando desde otro lugar de la mente o desde otra frecuencia. Puedo reescribir mis antiguos textos casi línea por línea, recuerdo los recovecos de cada historia, pues para algunas me tuve que devanar los sesos y, sin embargo, no puedo apenas recordar los intrincados de la de ayer.
Curioso, como poco curioso.
La mente consciente y la inconsciente, luchando para dominar lo que sólo pertenece al espíritu. Lo importante es que puedas sacarlo, y plasmarlo aunque te toque re-leerte para recordarlo. Abrazos
Me gustaLe gusta a 1 persona
Hola Hanna! Pues sí, solo que no sé si hay lucha. No lo vivo como tal. Mis batallas se libran en otros lares ahora mismo. Un abrazo!
Me gustaLe gusta a 1 persona
Genial 💗
Le invito a participar también en mi blog.
Gracias 🫂
Me gustaMe gusta
«…Todo cuanto escribo se me olvida y tengo que volver a leerme para saber exactamente qué he dicho…»
Como yo… 😂🤣
😘
Me gustaLe gusta a 2 personas
Cada etapa nos deja ver,del conocimiento que tenemos,lo que podemos estar necesitando a veces, es que es un conocimiento que puede necesitar pala o destornillador no sale igual,necesita la herramienta/pregunta adecuada 😉😘😘
Me gustaLe gusta a 1 persona
Todas las respuestas a esas preguntas que antes ni nos importaban están dentro de nosotros. Se que sabemos todo, el tema está en que no recordamos. La clave es, escuchar a nuestro sentir. Un abrazo a la distancia 😊!
Me gustaLe gusta a 1 persona
No puede anhelarse lo que no se conoce.
Suerte,
J.
Me gustaLe gusta a 1 persona
Genial 💯
Le invito a pasar por mí blog. Gustosamente le sigo con varios perfiles. Sin embargo todos queremos feedback.
Gracias.
Me gustaLe gusta a 1 persona