Etiqueta: cuentos
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Arrebato insomne: Manía transitoria de las 4h 44 de la mañana
Me levanto a mear… son las 4.44. Es el segundo día de la semana que me despierto a la misma hora mágica. Ni me pregunto qué significan los números, mi vida ha dado un vuelco y me gusta. Me levanto porque estoy de nuevo en un episodio de manía de esos que te arrebatan el…
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Los Murphys de la ley se ponen en fila: Id pasando uno tras otro.
Lo sabía, mira que lo sabía. Esto es así, cuando en una casa se toca algo que está jodido, seguidamente se joden siete cosas más y, para reparar la primera hay que reparar las siete anteriores. Así me ocurrió con la persiana. Me quedé con la cuerda en la mano, la cara de pescado frito…
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Quemando etapas: Dejé de saber enamorarme, aprendí a aceptarme y por lo tanto a amar al prójimo.
Me di cuenta de que ya no sabía enamorarme. Era imposible volver a caer presa de la ceguera, del dolor en la tripa, de las mariposas. Tampoco podía sentir la vertiginosa caída libre cuando se me acercaba. Su aliento era un bálsamo reparador más que un catalizador del nerviosismo. A mi cuerpo le sentaba bien…
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El chico de la mirada zarca, verde, miel: La sonrisa imperfectamente perfecta.
-¿De qué color tienes los ojos?, inquirí intrigada -Marrones. Me respondió con una determinación que acogí con inseguridad y duda, así que lo miré directamente a los ojos y vi que eran del mismo color que los míos. -¡Hermanos de color de ojos! De marrón nada, monada. Exclamé pletórica, sin orgullo y sí con contundencia.…
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Cuando llueve y hace sol, las brujas se peinan: Así suena la canción mientras la historia se escribe sola.
Empezó a llover y sobre nuestras cabezas ningún rastro de nube dejaba presagiar semejante diluvio. Se dibujó un arcoiris en el cielo como una sonrisa invertida que nos indicaba que lo teníamos todo. Bajo el aguacero, nos encaminamos hacia la cascada de donde emergía la vida. Se respiraba la tierra mojada, ese olor tan característico…
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La semilla de Eurípides: La simiente de Galatea. Divina poesía, Grecia antigua, pictogramas mayas desde el más allá.
Preguntó qué éramos y el Universo respondió con un pictograma. Éramos como una semilla germinada siendo recibida en un cuenco. Éramos como un jeroglífico, un juego, una adivinanza. Éramos dos pájaros volando en una misma dirección. Florecíamos cada día con un nuevo amanecer y aquella hoz no segaba vidas, sino karmas. El arcano número trece…
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La cueva del alquimista: El brujo del ojo de cristal aguardaba detrás del mostrador. Magia.
No sé qué tendrá la alquimia que tan potentemente su nombre me reclama. Pasé por delante de aquella cueva en innumerables ocasiones sin reparar en ella. Sería que no estaba preparada para afrontar la verdad oculta tras la apariencia de lo que llamábamos realidad y que no era más que un biombo existencial para humanos…
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El retiro de Adán y Eva: Una reliquia silenciosa entre la maleza. La luna desapareció y se fue a beber con los peces en el río.
Se quedaron en silencio, solos él y ella, y por cuatro días apenas pronuciaron palabra. Se hablaron con la mirada, con la sonrisa, con la piel. Se besaron después de mucho anhelo, sin osadía, con respeto y miedo a partes iguales. Se respiraron acompasadamente imbricándose el uno en el otro como si fueran los hilos…
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La ensoñación de la casita de madera: En el quinto pino, allí donde Cristo perdió el gorro, al fondo de a tomar por saco. Los guetos llamados «ciudades de 15 minutos».
Me imaginé al margen de todo, en una casita multicolor, de piedra y madera rodeada de prados, vacas, pollos, ovejas, cabras, árboles frutales y más naturaleza. Montañas y valles, ríos, aire puro y limpio. Quería mi cueva alejada del bullicio de cualquier ciudad y quería a mi cavernícola para crear el clan perfecto de homo…
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El (B)azar de todas las cosas: La vida te encuentra rebuscando en fondos de armario.
Siempre anduve buscando algo aunque nunca supe realmente el qué. Lo mío era remover por el puro placer de atizar el fuego de la curiosidad. «¿Qué buscas?» Solía espetarme mi madre viéndome regirar armarios y cajones. «Solo estoy mirando, nada en particular», respondía yo con desenfado. Abrir un armario ajeno era, es, como acceder a…