Etiqueta: cuentos
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El secreto mejor guardado: El que está al alcance de cualquier mano y nadie lo ve.
¿Quién me hubiera dicho a mí, urbanita de nacimiento, mediterránea de tripas, que en el corazón de nuestra nación se escondía un secreto que no parecía ser preciado por muchos? Me adentré en el vientre del territorio, en busca de secano, de tranquilidad, de desconexión con la sociedad, de conexión con el cuerpo, con la…
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Anti-carta de amor: Un San Valentín solo para valientes. San Valientin esto es mi carta de AMOR con un par.
Querido AMOR mío,Te celebro, te cerebro a pesar de no estar de acuerdo con el comercio injusto que se te ha reservado. Relegado a un día al año que no hace daño, tú sabes, sin embargo, que eres y estás cada día. No hacen falta grandes gestas para percibirte, sino pequeños destellos de lucidez profundamente…
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La casa del fin del mundo: Más allá del camino, no había más que un acantilado hacia las estrellas.
Me entró de nuevo ese desasosiego tan conocido, mi amigo del alma. Tomaba distintas formas en el cuerpo. A veces me constreñía las tripas, en otras ocasiones me hubo oprimido los pulmones no dejando el diafragma campar a sus anchas y, esta vez, me tenía con el culo inquieto. Se tradujo por un pensamiento inconsciente…
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La leyenda de Adán y Eva, el pescado original: Dos cangrejos muy diferentes destapando sus respectivas esencias. Nació el reloj de arena que no medía el tiempo.
foto de pixabay, por el juramento que se hizo (ver final del cuento). Él, Adán (nótese la proveniencia del nombre: nihil o bien nadar), era un cangrejo de mar nacido en secano. Era un pura raza, había sido puesto en este mundo para aprender a ser cangrejo y explotar su perfil de cuidador hasta la…
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El retorno de Quirón con el año nuevo chino: El año del dragón y la herida que supurará hasta la muerte. ¿Hay puerta dorada hacia la curación?
Cuando me quise dar cuenta ya estaba otra vez empantanada con la misma mierda de siempre. No obstante, esta vez no me llegó el agua al cuello por lo tanto exactamente lo mismo no era. Fui capaz de detectar la grieta antes de que se transformara en agujero. Aún así, ahí estaba de nuevo mi…
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El secreto de Maya (3): La sociedad se arremanga la falda y asoman las enaguas. Se desvela el olvido, se siente el para qué, no se piensa en el porqué. Traca final.
Previously on El Refugio del Asceta… Gracias a las numerosas horas de terapia, a mi tribu de la luz, a las danzas cada vez más salvajes, a mi Estrella, a mi brisa marina enfurecida y a Ari, tomé consciencia de que el escorpión me había estado llevando hacia la oscuridad y, a la vez, protegiendo…
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Una historia de Amor que cura: Por una vez no hubo oscuridad solo ágape sin hacerse de rogar, sin perseguir, sin objetivo más que la presencia.
Ella llegó con un agujero en el pecho y él con uno en el vientre. Por mucho que les dieran de comer a sus respectivos boquetes, nunca nada era suficiente. Las oquedades se agrandaban a pesar de tratar de rellenarlas y ninguno sabía el porqué. Cuando se conocieron, se miraron a los ojos casi por…
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El secreto de Maya (2): La sociedad renca. Somos huérfanos de huérfanos emocionales. El potencial no cuadra con la tridemensionalidad.
Previously on El Refugio del Asceta… No tuve más remedio que aceptar mi derrota y dar mi b(r)azo a torcer. Había estado transitando en piloto automático y el Universo me dejó ganar mis pataletas porque no interferían con el plan divino, sino más bien al contrario, lo reforzaban. Empezó a encorvarse el sendero en cuanto…
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El secreto de Maya (1): La sociedad incógnita. Desvelando la realidad, las otras dimensiones, despacito de pedacito en pedacito.
A medida que fui adentrándome en la maleza de mi propio jardín y despejando el camino hacia el río de la vida, descubrí un sinnúmero de derroteros que partían o llegaban a mí. Mi pedacito de tierra se convirtió en una vasta llanura de la cual no se podían adivinar las lindes y, donde tres…
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Yo bruja: La historia del druida Aridani, la sanación por arquetipos, mi carta natal, los chakras y un trivoluntariado que me dejó el culo como la bandera de Japón.
Previously on «El Refugio del Asceta»… Vi a Ro, un compañero de universidad, en aquel chamán que, por el blanco radioactivo de su piel, inferí que más que chamán era druida. «Mi madre es rubia» me espetó, «Y tú también» pensé. Así que lo bauticé para mis adentros: Aridani, Ari. De haber sido chamán lo…