Zima Iarnă (2/2): La flauta dulce bañada en sal en mitad del inverno más frío y la vendedora de cerillas.

“Los hombres nacen suaves y blandos;
muertos, son rígidos y duros.
Las plantas nacen flexibles y tiernas;
muertas son quebradizas y secas.

Así, quien sea rígido e inflexible
es un discípulo de la muerte.
Quien sea suave y adaptable
es un discípulo de la vida.

Lo duro y rígido se quebrará.
Lo suave y flexible prevalecerá”.

–Tao Te Ching –
Blog de gemenis 12

Probó a deshacer su boca en hiel

-Dime niña, ¿Qué quieres a estas horas?

-Buenas noches señor, algo me ha traído hasta aquí. ¿Puedes comprarme una caja de cerillas aunque no la necesites? El frío es helado y yo nací en verano, mis manos no podrán sostener por mucho más estas pocas cajas que todavía quedan.

El corazón de Raznaz le cupo en un puño y afloró su profunda naturaleza humana por la visión de la pequeñez redondeada de aquella personita, que no persianita. El nudo en la garganta lo enmudeció y tuvo que tragarse su bocanda de amargor. Invitó a entrar a aquel renacuajo de persona para que pudiera calentarse y el frío la abandonara, al menos por unas horas. Los deditos azules eran huesos y con tanta envoltura se asemejaban más a alambres de cristal por la finura y la fragilidad que aparentaban.

– Ven, pasa, tengo un poco de sopa para ti. ¿Has comido? ¿Estás cansada? ¿Dónde vives? ¿Tienes a alguien que se ocupe de ti? Eres muy pequeña, eres diminuta ¡Dios mío! ¿Cuántos años tienes?

La bola de ropa se mantuvo en silencio por unos instantes junto al hogar, como absorbiendo todo el calor que le fuera posible. Entonces se dio cuenta de que el revestimiento la aislaba tanto del frío como del calor y empezó a destaparse capa a capa. Raznaz quedó sorprendido cuando finalmente ella se descubrió la cabeza, pues no era niña sino una mujer hecha y derecha. El pelo blanco contrastaba con la mirada todavía joven y vivaz.

-Gracias por tu hospitalidad flautista. No he comido por tres días y sí, estoy terriblemente cansada. No vivo en ningún lugar, soy una moradora del mundo. No tengo a nadie que se ocupe de mí. Tengo tantos años que ni los recuerdo. Llevaba tiempo sin venir a Zima Iarnă, pero nunca te había visto ni oído. Tenía pensado llegar a la cueva de la rana, más allá de la cima, pero me he quedado a medio camino por estar huyendo de unos borrachos cuyas intenciones no eran las de comprar cerillas. Toma, te las regalo a cambio de este momento de calidez por el que te estoy profundamente agradecida. Me llamo Ozana Wierny porque mi familia proviene de una estirpe de hechiceros obligados a fingir ser viticultores para que el pueblo raso no se les tornara en contra. Aun así, todo el mundo sabía que había gato encerrado especialmente en las noches de luna llena.

-¿Y qué haces tú por el mundo, mujer?

-Buscar. Me perdí buscando.

-¿Qué buscas?

-No lo sé, cuando lo halle lo sabré.

-Puedes quedarte a pasar la noche a la vera del hogar, te sentará bien.

Raznaz preparó un caldo caliente y se lo ofreció. Ella bebió agradecida y el calor volvió a su cuerpo. El flautista no pudo desviar la mirada de aquel ser extraño que yacía sentado en el suelo de su cabaña. El primer ser al que había dejado acercarse desde que llegara a Zima Iarnă.

Se desintegraron las horas y el alba los sorprendió en silencio. Encontró Raznaz paz en aquella figura de mujer a medias. No necesitó tocar la flauta ni siquiera precisó el momento de relleno más que de sus presencias. Sentados, junto al fuego, vieron crepitar la madera, oyeron el grito ahogado del viento y no medió palabra alguna.

Finalmente, Raznaz vencido por el sueño se desvaneció junto a ella y esta lo contempló respirar plácidamente.

Al día siguiente, el músico despertó extrañamente contento, buscó a Ozana con la mirada, mas no quedaba rastro de ella. Se había volatilizado, como si no hubiera existido jamás. Raznaz se incorporó extrañado y se arrimó a la ventana. La nieve se había fundido y sintió un calor expandirse por su cuerpo como si una felicidad lo invadiera pese a sus reticencias. Divisó en el suelo de la cabaña una caja de cerillas con una nota breve «Deja que arda hasta la última, nos volveremos a ver».

De repente, movido por un impulso necesario, tomó papel y lápiz e inició la escritura de unos versos que llevaron a otros y estos a otros más. La música se tornó letra, el frío, primavera, el hielo, agua y de la muralla de indiferencia se desprendió la «in».

Escribió días y noches enteras sin apenas descanso. Garabateó su historia, plasmó su antigua vida, su renacimiento, el florecimiento del verano y el fenecimiento del invierno.

De él quedó la leyenda sorda que decía que oírlo entonar las brisas invernales era como echarle sal a las heridas, masticar cristales o dejarse partir los huesos.
De ella no quedó ni rastro, como la cerilla que se consume.
De ambos nacieron aquellas notas que se abrían en canal y desangraban al oyente.
Era el lamento de los amantes tan profundo que resultó mudo para la sordera del mundo.

No sabemos si volvieron a verse, pero según atestiguan antiguas escrituras, quedaron cuentos de encuentros en los que se adivina que lograron ser felices juntos.

Música por Nebuloverso


9 comentarios en “Zima Iarnă (2/2): La flauta dulce bañada en sal en mitad del inverno más frío y la vendedora de cerillas.

    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Moltes gràcies! M’agrada que t’agradi! La generositat és el pas següent a la comprensió… o será el previ? Suposo que depen de la persona. Si és previ és ego, si és posterior suposo que és ego trascendit.
      Crec que al final de la existencia, per molt que lluitem contra el sentiment, contra l’emoció, és impossible. Un cop estàs a punt de morir-te i res importa ja, l’única cosa que t’enduràs (i crec que la gent se n’adona massa tard) és allò que has sentit. És l’unic real. Una abraçada my friend!

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      1. Avatar de अनत्ता 光 心
        अनत्ता 光 心 dice:

        Sí, llavors es tracta de cultivar o de treballar en totes aquelles emociones i sentiments positius, com l’amor, l’empatia, la comprensió, la compassió, el perdó… En la línia del que diu el budisme, que ho té perfectament explicat i definit (és que són l’hòstia).
        Molt fàcil de dir, molt més difícil de dur a terme.
        Mira, sabia que havia llegit alguna cosa al blog de gemenis12. És preciós aquest pensament i és justament el que dius. No ho trobava, m’ha costat…
        «El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar».

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      2. Avatar de elrefugiodelasceta
        elrefugiodelasceta dice:

        Tal cual
        «El día que comprendí que lo único que me voy a llevar es lo que vivo, empecé a vivir lo que me quiero llevar».
        No sé si es budismo, creo que dejé de seguir ideologías cuando comprendí que ninguna de ellas daría respuesta a la necesidad de comprender lo que en un habita. El único capaz de comprender es uno mismo, sin por ellos caer en los «dicen que dijeron». Las filosofías están bien para abrir camino, es como el ajedrez, hay salidas ya estipuladas pero después la partida se juega con estrategia pero sin manual. O por lo menos la que en estas líneas se refleja. Un abrazo!

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    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      José, gracias por tu comentario. Yo también lo creo así, vamos, estoy convencida de ello. No podemos saber el porqué, este solo se entiende cuando ves el cambio que ese encuentro ha operado en ti. Saludos!

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  1. Avatar de Joiel
    Joiel dice:

    Aquí, sin duda, todo está bien, y ese
    «-¿Qué buscas?
    -No lo sé, cuando lo halle lo sabré.»
    resume perfectamente uno de los elementos claves de la fantasía, que todo lo imposible es necesaria y desesperadamente posible.

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