En el borde del precipicio: Esta vez el abismo no me quiso mirar, pero nos tomamos unas cañas y nos echamos unas risas comentando la jugada.

«Ni el sufrimiento ni la felicidad son provocadas por una persona o situación. Si una ola de inquietud o tristeza me golpea, se debe a que en algún espacio de mi ser se alberga un deje de ira o ego que reacciona a un estímulo externo»
– Anónimo –

Esta vez llegué hasta el borde del precipicio y allí me senté. Contemplé el abismo, le pregunté sobre mí. Miré al monstruo a los ojos, sin miedo, lo desafié y finalmente vi que aquella sombra era la de un ratón. Un diminuto y lamentable mamífero nos había tenido a varias y a mí, suspirando por unos huesos de aire de un personaje poco claro que nos manipulaba desde la oscuridad, pero en público. Sin pronunciarse demasiado, siempre contestando con un sinsentido, pelotas fuera.

Nuestra herida de abandono mendigaba amor, protección y seguridad y él movió los hilos a través de sus escritos, correos electrónicos que eran un copiar pegar los unos de los otros, mensajes obscenos hasta la náusea y pajillas a la mar. Nos dejamos hacer, quisimos que nos hiciera, lo permitimos.

No se mostraba, no sabíamos cuál era su rostro, ni el sonido de su voz. Jugó sus cartas desde su escondite porque así es cómo se mete en la cabeza de los que pensamos demasiado y escribimos versos entre líneas buscando la música en la letra. Encontramos la poesía en los tres puntos suspensivos, en el tocadiscos que arde pero sigue sonando la melodía de un baile de muertos, en los globos rojos, en los cuentos masturbatorios de unos enanos salidos de la diarrea mental. Un vertedero de deshonestidad, recuerdo constante de que somos demasiado confiadas, demasiado frágiles y demasiado soñadoras a pesar de creernos guerreras. No, el miedo y la necesidad se huelen y nosotras somos una declaración al aire libre.

Sus promesas sin intención de llevarse a cabo sembraron la esperanza en las desesperadas. Todas hablamos de lo mismo: etérea volatilidad. Sus constantes y sucias referencias al sexo inflamaron el deseo de sentirse deseada acrecentando el cuelgue. Droga dura.

Pero yo lo vi la sombra en la vida real, la toqué y me acosté con mi fantasía que dejó de serlo. Nada, todo humo negro, pero poco fuego. Hay que suplir con el verbo aquello que no se tiene: ni valor, ni valía. Todo se resume en cobardía.

No hubo réplica, el abismo no me devolvió ni siquiera la mirada. Esta vez llegué hasta el final, mi cabeza encontró las respuestas que ya sabía, que ya intuía desde hacía meses y que había preguntado abiertamente recibiendo una negativa por parte del ratoncito Pérez y una acusación «tengo que medir mis palabras contigo y no me gusta». Mentiroso, cobarde, diminuto, impenetrable placa de hielo, pasivo agresivo que cuando no le gustaba una respuesta te bloqueaba para hacerte sentir culpable dejándote sobrepensando porque sabe que tal es tu naturaleza.

Había que adivinar su estado de ánimo en función de sus silencios. Menosprecios varios, insultos escondidos y en forma de broma «te he llamado puta y ni te has enterado y encima te lo tengo que explicar». Conmigo se divirtió un rato, con la otra también y seguramente habrán otras en la lista girando en la noria.

Creo que fui su preferida durante un tiempo, al principio, era el juguete nuevo, luego pasé a ser aburrida. Tengo la mecha corta y salto rápido fuera de mis casillas, eso lo entretuvo en la primera temporada. Me gustan los desafíos mentales y arremeto como un toro contra todo y contra todos. ¿Cuántas no fueron las veces que jugó con eso? Me llevó hasta el impulso reactivo. A la otra también, pues compartimos esencias.

Te dejaba con la palabra en la boca cuando pedías explicaciones, se escondía, huía, todo era parte del personaje, un ego sobre hinchado muy fácilmente petable, demasiado frágil para querer ser tan hijo de puta, «cariño».

Metí la aguja hasta el fondo. Todavía tengo un ego que reacciona ante la injusticia y sinceramente me la sudan el ego y la reacción. En este caso los injustos deben recibir su merecido. Y no, no me siento de ningún modo. Ya me las veré con el karma más tarde pero creo que estamos en tablas después de todo.

Me senté al borde del abismo y nos tomamos unas copas. Ya no tenía ese dolor de abandono dentro. Mi cabeza había atado cabos, sentí el poder de vuelta en mis manos y ya no hubo dolor, ni culpa. Sólo perdón hacia mí misma por haberle dado las riendas de mi mundo a un payaso circense, por haberme desoído, por haber querido ser querida por un desconocido que se me coló por una grieta. Me perdono por estos ocho meses persiguiendo al conejo de Alicia y por alimentar una fantasía empedernidamente. Mea la culpa a chorros, un chorrazo y un chorreo.

Me echaste un pulso universo y te gané, esta vez sin la ayuda de nadie. Siento que me estoy curando y currando.

Namaste.

10 comentarios en “En el borde del precipicio: Esta vez el abismo no me quiso mirar, pero nos tomamos unas cañas y nos echamos unas risas comentando la jugada.

  1. Avatar de Tania Suárez Rodríguez
    Tania Suárez Rodríguez dice:

    ¡Sublime! 😍 Aun sabiendo todo, leerte ha vuelto a darme escalofríos. Lo has expresado de un modo maravilloso, crudo, directo y repleto de claridad. Y perfecto.

    Es imposible no verse ahí, contigo, a ese borde del abismo sintiendo lo mismo que tú, compartiendo dolor, pero sobre todo compartiendo esa indignación y esa rabia de las que se saben engañadas y traicionadas.

    Sin embargo, tras ese impasse en el que nos permitimos sentir el dolor, llega de nuevo el fuego de las guerreras, la fuerza y el aprendizaje. Y el dolor compartido nos permite construir lazos nuevos, sanos esta vez, entre guerreras heridas, que se unen y son más fuertes juntas. Porque esas alimañas se alimentan de corazones llenos de amor y cariñ y de eso, nosotras rebosamos. Son ese amor y ese cariño los que nos van a elevar desde las tinieblas, como aves fénix que renacen más fuertes, fieras y sabías de sus propias cenizas.

    Un abrazo enorme, guerrera. 🥰

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    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Gracias Tania. Es parte de cerrar el ciclo. Es necesario y seguro que lo sientes del mismo modo, poner punto y final con una introspección reflexiva. Tomar la responsabilidad, o por lo menos la parte que te toque de la misma, y decirte en qué punto te fallaron y, si se me permite, follaron las fuerzas. En ese punto de inflexión es donde tenemos que centrarnos para que no vuelva a pasar. Observarse muy de cerca y conectar con lo que nos ocurre por dentro es la única manera de detectar estos anhelos con los que los demás pueden jugar. Seguimos, guerrera! Un abrazo enorme y un millón de gracias por tu honestidad.

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      1. Avatar de Tania Suárez Rodríguez
        Tania Suárez Rodríguez dice:

        Sí, lo veo igual: al cerrar logras una paz relativa, puesto que comienza el proceso de indagar en una misma, rebuscar en «la mierda» para aprender y crecer.

        Creo que es muy importante tomar la responsabilidad solo (y subrayo mucho ese «solo») de la parte que nos toca, ya que tendemos a echar sobre nuestros hombros la mierda ajena y nos carga con culpas y lastres emocionales ajenos.

        Me parece muy gráfico y sobrecogedoramente certero decir que «nos follaron las fuerzas», puesto que es exactamente eso lo ocurrido.

        ¡Adelante, guerrera! Y gracias a ti (¡y al universo, por encontrarte!). Un abrazo enorme.

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  2. Avatar de Moly
    Moly dice:

    De nuevo, vuelvo a estar de acuerdo con Tania ;). Ha sido sublime, soy una de «ellas», una de vosotras, que está perfectamente reflejado en el escrito. Sin embargo, yo todavía sigo en ese impasse, como decíamos en otro de tus escritos, intentando entender. Pero, llegará, tu escrito lo relata a la perfección, el camino por el que hemos de transitar. Gracias de nuevo por explicar lo inexplicable. Un beso fuerte (sabes? a veces, a ratos, durante instantes, todavía pienso, «pero no, lo mio era distinto»…en fin, que pena)

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    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Gracias Moly. Siempre fue el objetivo de este proyecto. Aireando los trapos sucios propios los demás ven que no están solos. Me dedico a enseñar idiomas aunque al final acabe siendo compartir las experiencias por eso me voy a dedicar a la terapia. Jajajjaa. El libro ya está escrito y estoy con el segundo. Gracias a ti Moly por leer y abrirte. Un abrazo

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      1. Avatar de Moly
        Moly dice:

        Pues ponnoslo aquí que te lo compramos!De verdad, lo digo en serio…

        Y gracias a ti por todo el bien que haces. Me siento en un camino pedregoso, y tu, de alguna manera, nos abres un poco esas plantas con pinchos, para que podamos pasar. Un besazo

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