«Por una Gestalt viva» de Claudio Naranjo: La terapia Gestalt, una terapia transpersonal que va más allá de la gestión del ego. En busca de la esencia del individuo.

Voy a dedicar algunos posts a hablar del proceso terapéutico gestáltico. En esta y en las siguientes entregas me basaré sobre la lectura del libro de Claudio Naranjo: «Por una gestalt viva», pues me interesa ofrecer las razones por las cuales este proceso ha sido el único que ha funcionado conmigo.

Probé la terapia psicológica clásica en donde, sobre todo, se hablaba acerca de las emociones y, en ningún momento me sentí invitada a vivirlas. Temiendo realmente estar «loca», en una ocasión recurrí a la psiquiatría. Ni qué decir tiene que las cosas no se solucionan a base de pastillitas mágicas. Se parchean, mas no se atraviesan. La terapia congnitivo-conductual me dio mejores resultados, sin embargo, en el fondo, había «algo» que no acababa de creerse la reescritura de los puentes sinápticos.

Una de las razones por las que me interesé por la Gestalt fue por el temperamento, carácter o naturaleza de su creador, un señor llamado Fritz Perls. Su arrolladora personalidad tuvo un fortísimo impacto en mí (hay vídeos en youtube que muestran su gestión de las sesiones que, incluso a día de hoy, no dejan indiferente). Así fuera por la resonancia entre su manera de hacer, áspera y seca, y lo que yo interpretaba que era la mía o bien sencillamente porque en su praxis, que no práctica, encontré una maestría envidiable.

Según la visión de Claudio Naranjo, la praxis trata de la transmisión de una filosofía implícita de la vida y que, por haber sido vivenciada más que pensada (FUNDAMENTAL) por el terapeuta a través de su propio proceso terapéutico y de formación adquiere cierta capacidad de CONTAGIAR SALUD

Admirativa y celosa a partes iguales de su maña, encontré en la figura de Perls aquello que, sin saber, anduve buscando: el desapego y la entereza para confrontar a quemarropa y sin circunvalaciones de tipo alguno. Directo, aséptico y sin titubeos vi en Perls la consistencia que sentía que me faltaba a mí y al resto del mundo. En general no nos enseñan a confrontar desde la calma, sino desde el miedo o la agresión, es decir, desde el ego. Algunos arremeten constantemente contra el establishment o mainstream porque sí y otros ni siquiera se plantean lo que les apetece o lo que les gusta y, por no llevar la contraria, «les da igual».

Naturalmente, tras la inmersión en la visión de Claudio sobre los boquetes en la personalidad de Perls, se ha disipado la idolatría que por él sentía, no obstante, no dejo de reverenciar su contribución y aportes a la terapia transpersonal. 

La figura de Perls ha arrojado mucha luz a algo que vengo sintiendo desde hace algún tiempo en cuanto a la responsabilidad se refiere. Insistía Perls en que él no era responsable de sus pacientes, sino de sí mismo, y confiaba en que siendo responsable de sí, esperaba contagiar a otros en responsabilidad, verdad y amor al arte.

Y así lo siento yo a pesar de que, en ciertos momentos, me sorprendo acechada por la culpa por ser tan desapegada y de que realmente no me apetece estar en contacto con nadie. Se dice que la toma de consciencia va de la mano de la culpa. Entra en juego el juicio, la persecución interna cuyos mandatos todavía retumban dentro de ese vacío que se genera del hecho de no haberse dado cuenta antes. Lamentablemente, uno no puede darse cuenta antes del darse cuenta. La toma de consciencia viene cuando el cerebro está preparado para esa figura de fondo y forma que veremos más adelante.

Siento que la mayor de las responsabilidades es el respeto por uno mismo derivado del viaje de autoconocimiento

Uno de los principios fundamentales de la terapia gestáltica es el restablecimiento de la responsabilidad del individuo. Una persona responsable no significa que cumpla con las normas establecidas, sino que tenga la capacidad de responder desde sí mismo, sin escamotear que tal cual es su reacción o experiencia: se alude a su capacidad de “estar detrás de las propias palabras”, de ponerse detrás de sus propios actos, de no evadirse, de no escudarse tras un decir “me pasó” o “se me ocurrió”, sino de reconocer más bien que“esto es lo que yo pienso”, “esto es lo que yo quiero”.

Para llegar a tal nivel de responsabilidad, el cultivo de la aclamada “individuación” de Jung se hace imprescindible y, por lo tanto, resulta ineludible pasar por un proceso de integración de la sombra. Para ello, este libro me parece una guía fundamental donde va siendo abordado cada uno de los pasos del proceso terapéutico.

La terapia Gestalt trata de integrar todo lo que la historia personal ha ido fragmentando. El enquistamiento del ego ha ido relegando a la sombra aquello que no se percibe como óptimo para la supervivencia del individuo. 

En los siguientes posts veremos :


2. EL ORIGEN DEL CONFLICTO INTERNO:
¿Por qué entendemos con la mente pero el cuerpo nos pide otra cosa?

3. EL TRABAJO DE SOMBRA (basado en la teoría de Jim SImkin)

4. EL DARSE CUENTA Y EL CONTINUUM DE ATENCIÓN: Las bases del proceso gestáltico y de la meditación

5. LOS MECANISMOS DE DENFENSA (ya publicados): ¿Cómo y cuándo te desconectas de ti mismo? ¿Para qué?