El diálogo interno: ¿Cómo pasamos del hecho a la interpretación y de la interpretación a la creencia? 

¿Alguna vez te has descubierto discutiendo con alguien que ni siquiera está ahí?

Quizá vas conduciendo o limpiando tu casa y vuelves a enfrascarte mentalmente en algo que esa persona dijo hace semanas, mientras repasas un montón de escenarios sobre cómo deberías haber respondido de otra manera. Te montas tu película donde haces gala de perspicacia, alarde de rapidez mental, clavas estacadas punzantes e hirientes, eres rápido y mortal para el otro.

La conversación ya se terminó y quizás haga semanas o incluso meses, pero sigue ocupando tus pensamientos. Sigues enganchado a esa escena.

Puede ser que entres en tu cuenta bancaria y pienses: «Nunca voy a conseguir salir adelante«

O a lo mejor vuelves a despertarte con dolor y te preguntas: «¿Por qué mi cuerpo no puede simplemente… funcionar?«

El problema económico es real. El dolor es real. Lo que esa persona dijo puede haberte hecho daño y fue real.

No obstante, te animo a que prestes atención a lo que te estás contando tú a ti mism@ sobre todo eso que pasó.

Hay una diferencia entre el hecho objetivo: «no me escuchó» y lo que tú traduces en tu mente de lo que ocurrió: «yo no importo».

Lo primero describe lo que ocurrió –> EL HECHO

Lo segundo es una conclusión sobre ti –> INTERPRETACIÓN Y CREENCIA

Cuando sigues rememorando una experiencia como prueba de que no importas, puedes llevar esa creencia a conversaciones con personas que no tuvieron nada que ver con lo sucedido.

Así que, cada vez que esas historias empiecen a dar vueltas en tu cabeza, es importante preguntarte:

¿Qué está revelando esto de mí?

Quizá te das cuenta de que has empezado a esperar que los demás te ignoren o te resten importancia o de que cada gasto inesperado parece confirmar que nunca tendrás suficiente.

Cuando eres capaz de ponerle nombre a esa creencia, sabes exactamente a qué te estás enfrentando.

Puedes soltar el resentimiento hacia la persona que la activó, sin tener que esperar una disculpa por su parte.

Y puedes decidir qué prefieres creer en su lugar para contrarrestar lo que te estás contando, como por ejemplo: lo que yo tengo que decir sí importa.

Después, busca pruebas sobre la nueva creencia que estás construyendo. En este caso busca a las personas que sí te escuchan o todas aquellas veces en las que una idea tuya realmente fue valorada e implementada. Puede ser en cualquier área de tu vida pues recuerda que una creencia se manifestará en TODAS las áreas de tu vida.

Tendrás que observar lo que pasa en tu vida y ver muy de cerca lo que te estás contando sobre eso que pasa. Solo así llegarás a desmantelar la creencia.

Puedes seguir mis vídeos en Instagram donde doy tips, ejercicios semanales y comparto experiencias para desacreditar las mentiras que te cuentas sobre ti.

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