Categoría: historias
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El éxodo urbano: Érase una vez un pueblo reconquistado por los moradores del nuevo siglo. Cansados del derroche y del sinsentido.
Me senté como cada mañana a ver qué tenía a bien comunicarme el Universo. A veces me susurraba, otras tantas me vociferaba y en la mayoría de ocasiones se quedaba mudo. No me querían ni en el cielo, ni en el infierno así que, bueno, empecé a pensar que me inventaba las cosas por haber…
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La ciudad de los mendigos: El chico medio robot y los habitantes cóncavos en la cuenca del Mediterráneo.
Mendicidad, miseria, hambre y desolación se extendían vastamente por aquella llanura dejada de la mano de Dios. La llamaban «Mendigaceli: la Ciudad de los Mendigos», pero todos sabían que sus horizontes se extendían más allá de los confines visibles. La plaga no se podía contener y a pesar de que todos sus habitantes hacían la…
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El Gato Scarface: «Die MF Die», me decía con la mirada. Uno encuentra espejos por doquier cuando hay temitas pendientes de solucionar
Paré en un pueblo muy mono no de anís, sino de postal, no apto para tullidos ni minusválidos. Un paso en falso hubiera equivalido a romperse la crisma. Merodeé por sus estrechas y empinadas callejuelas. Subí y bajé tantas veces que ni recordaba en qué escaleras había estado y cuáles no. Pasé por delante de…
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Un corazón de magdalena con sabor de amor: Un desayuno perfecto que terminó en la cama sin ser lo que os parece.
La vida me sigue sorprendiendo a pesar de ser de las que no quiere entusiasmarse demasiado. Ya sabéis «curb your enthusiasm». No obstante, creo que lo llevo en el ADN, cualquier detalle es motivo de las mayores alegrías. En este caso, una magdalena me llevó del desayuno a una de las noches más hermosas de…
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Todo dejó de tener sentido: La realidad nada realista de las urbes frente al abrazo de la naturaleza.
Estábamos la montaña y yo, cara a cara, en una actitud nada desafiante por su parte, hostil por la mía, como no podía ser de otro modo. Mi antigua «yo» hizo aparición. La Naturaleza puede ciertamente borrarnos de un suspiro y, allí, frente a la majestuosidad del paraje, sentí que toda mi vida estaba fuera…
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El secreto mejor guardado: El que está al alcance de cualquier mano y nadie lo ve.
¿Quién me hubiera dicho a mí, urbanita de nacimiento, mediterránea de tripas, que en el corazón de nuestra nación se escondía un secreto que no parecía ser preciado por muchos? Me adentré en el vientre del territorio, en busca de secano, de tranquilidad, de desconexión con la sociedad, de conexión con el cuerpo, con la…
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Anti-carta de amor: Un San Valentín solo para valientes. San Valientin esto es mi carta de AMOR con un par.
Querido AMOR mío,Te celebro, te cerebro a pesar de no estar de acuerdo con el comercio injusto que se te ha reservado. Relegado a un día al año que no hace daño, tú sabes, sin embargo, que eres y estás cada día. No hacen falta grandes gestas para percibirte, sino pequeños destellos de lucidez profundamente…
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La casa del fin del mundo: Más allá del camino, no había más que un acantilado hacia las estrellas.
Me entró de nuevo ese desasosiego tan conocido, mi amigo del alma. Tomaba distintas formas en el cuerpo. A veces me constreñía las tripas, en otras ocasiones me hubo oprimido los pulmones no dejando el diafragma campar a sus anchas y, esta vez, me tenía con el culo inquieto. Se tradujo por un pensamiento inconsciente…
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La leyenda de Adán y Eva, el pescado original: Dos cangrejos muy diferentes destapando sus respectivas esencias. Nació el reloj de arena que no medía el tiempo.
foto de pixabay, por el juramento que se hizo (ver final del cuento). Él, Adán (nótese la proveniencia del nombre: nihil o bien nadar), era un cangrejo de mar nacido en secano. Era un pura raza, había sido puesto en este mundo para aprender a ser cangrejo y explotar su perfil de cuidador hasta la…
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El retorno de Quirón con el año nuevo chino: El año del dragón y la herida que supurará hasta la muerte. ¿Hay puerta dorada hacia la curación?
Cuando me quise dar cuenta ya estaba otra vez empantanada con la misma mierda de siempre. No obstante, esta vez no me llegó el agua al cuello por lo tanto exactamente lo mismo no era. Fui capaz de detectar la grieta antes de que se transformara en agujero. Aún así, ahí estaba de nuevo mi…