Gaslighting, un reencuentro olvidado con la manipulación, un cambio de sentido es necesario ya.

He aprendido a hacer aquello que me provoca temor desde la impulsividad y la reacción, «por mis santos cojones que lo hago». No es bueno, pero es lo mejor que sé porque por lo menos no me arriesgo a quedarme muriendo en vida. De hecho, no me arriesgo en absoluto.