Etiqueta: sentimientos
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Estamos sanando: Feel so different, libertad, comprensión, presencia, aquí y ahora.
Pasa, todo pasa, todo sana porque nos atrevemos a mirar dentro. Hay un eco que resuena, viene del pasado, es una memoria que ya no existe, ancestral, quizás nunca fue y solo nuestra imaginación la construyó. Sigue doliendo, cada vez que un soplo de aire roza la piel descarnada, pica, escuece, rabia, aulla. Aburre, también…
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El chico de la mirada zarca, verde, miel: La sonrisa imperfectamente perfecta.
-¿De qué color tienes los ojos?, inquirí intrigada -Marrones. Me respondió con una determinación que acogí con inseguridad y duda, así que lo miré directamente a los ojos y vi que eran del mismo color que los míos. -¡Hermanos de color de ojos! De marrón nada, monada. Exclamé pletórica, sin orgullo y sí con contundencia.…
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Cuando llueve y hace sol, las brujas se peinan: Así suena la canción mientras la historia se escribe sola.
Empezó a llover y sobre nuestras cabezas ningún rastro de nube dejaba presagiar semejante diluvio. Se dibujó un arcoiris en el cielo como una sonrisa invertida que nos indicaba que lo teníamos todo. Bajo el aguacero, nos encaminamos hacia la cascada de donde emergía la vida. Se respiraba la tierra mojada, ese olor tan característico…
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El retiro de Adán y Eva: Una reliquia silenciosa entre la maleza. La luna desapareció y se fue a beber con los peces en el río.
Se quedaron en silencio, solos él y ella, y por cuatro días apenas pronuciaron palabra. Se hablaron con la mirada, con la sonrisa, con la piel. Se besaron después de mucho anhelo, sin osadía, con respeto y miedo a partes iguales. Se respiraron acompasadamente imbricándose el uno en el otro como si fueran los hilos…
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La ensoñación de la casita de madera: En el quinto pino, allí donde Cristo perdió el gorro, al fondo de a tomar por saco. Los guetos llamados «ciudades de 15 minutos».
Me imaginé al margen de todo, en una casita multicolor, de piedra y madera rodeada de prados, vacas, pollos, ovejas, cabras, árboles frutales y más naturaleza. Montañas y valles, ríos, aire puro y limpio. Quería mi cueva alejada del bullicio de cualquier ciudad y quería a mi cavernícola para crear el clan perfecto de homo…
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El (B)azar de todas las cosas: La vida te encuentra rebuscando en fondos de armario.
Siempre anduve buscando algo aunque nunca supe realmente el qué. Lo mío era remover por el puro placer de atizar el fuego de la curiosidad. «¿Qué buscas?» Solía espetarme mi madre viéndome regirar armarios y cajones. «Solo estoy mirando, nada en particular», respondía yo con desenfado. Abrir un armario ajeno era, es, como acceder a…
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Las ganas de vivir: La esperanza de la primavera en pleno invierno.
Nevó en la aldea, las chimeneas humeaban y yo solo podía pensar en cómo sería quedarme allí para siempre olvidando lo que fui antes de aquello. Había dejado de existir como pensaba que era y me reemplacé por una desconocida mucho más cálida, benévola y acogedora. La rabia seguía pulsando de fondo, pero no sé…
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La nena cáncer con luna en tauro: Recontactando con la biología más básica. La maternidad perdida.
Éramos ciento y la madre, parió la abuela y a mí me entró el instinto ese del reloj biológico. Huelga decir que un poco tarde ya. ¡Si es que sobra gente en el planeta! Me consta y mi persona me ha mantenido a raya hasta ahora, pero… no sé qué tendrá esto de la terapia…
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La bomba de relojería: Dinamita a punto de estallar. El oscuro pasajero, dragón inhóspito, hace aparición. Miedo.
No sé cómo integrar al «monstruo». No le gusta que lo llame así, pero no se me ocurre otra manera. ¿Sombra? ¿Escudo? ¿Salvador? Todos los anteriores son acertados, pues ha servido de escudo salvador, se ha mantenido a la sombra y ha jugado el rol de monstruo cuando lo he necesitado. Estoy siendo injusta con…
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Saturday party fever: La locura del frenopático. Rabia, ira, furia. La omisión de la propia escucha.
¿Habéis experimentado lo que es una fiesta de locos? El sábado estuve en una. Excepcional. Una experiencia muy grata que me conectó con mi propia demencia. Me senté en el centro de la sala a observar a los enajenados, sin sentirme parte de aquel desfile, claro, porque yo no estoy loca. Al verme sola se…