Etiqueta: soledad
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La impermanencia: El miedo a no saber salir.
Estas cuatro paredes huelen a enfermedad y desolación. El día amanece como siempre, pero la sensación de aislamiento, tan oprimente como aliviadora, la encuentra a pesar de las evidentes evasivas. No importa nada, lo único que desea es nada. Una pesadumbre en el pecho que probablemente sea el fruto de la inflamación sistémica la mantiene…
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Comptine de otoño: Soledad
Escribo con la pluma en la mano y la flor en la pieldesollada, sigo desoyendo, mas sigo escribiendodescribo preñada de sueños de otros, otrora míosme empujan anhelos que remiendan desilusiones deshilachadasparo hilos que hilvanan soledades alumbradas en las sombrasnacimos muertos, ciegos, tuertos. Y con la luz apagada en este funesto entuerto,surge la refulgencia de una…
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El escapista del Hambre: Un artista con la arista bien enmarcada y el objetivo indefinido.
Amaneció el domingo emborronado, espumoso, y en el horizonte, apenas se divisaba el mar debido a la veladura de la bruma. Mis aposentos estaban atestados de libros y notas que, como de costumbre, enseñaban silenciosamente los dientes aunque tratasen de mostrarse dóciles y acariciables envueltas de florituras y rocambolescas rimbombancias. Mi estilo era cansino, mi…
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La casa desvencijada: Con el miedo encalado y los jirones del tiempo empapelando las paredes.
En la postrera luz del atardecer de un brumoso domingo invernal, la voz cantante la llevó a explorar aquel caserón desvencijado que llevaba viendo día tras día en sus recurrentes y también ocurrentes paseos por el bosque. «Dentro encontrarás lo que andas buscando», le susurró el viento. Su árido y babilónico intelectualismo la había protegido…
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Un domingo cualquiera en la Plaza Real: Viviendo desde el imperfecto y más que perfecto del subjetivo.
Se despertó en la habitación de aquel hotel céntrico de Madrid. Era la primera vez que pisaba la capital y todo le resultaba extraño. Las sábanas, de una blancura radioactiva, lograron que remoloneara mucho menos de lo habitual que ya de por sí era nada. No se sentía en casa y cual marinera de secano,…
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Cosas que hacen que la vida valga la pena: NO es pensamiento positivo. Listado para cuando el sinsentido de Dios apriete, pero no ahogue.
El dolor. La tranquilidad, el silencio, el olor de una cerilla o de una vela recién apagadas. Una conversación íntima, que te llame un amigo para compartir su alegría, su tristeza o su presencia. Estar, sentir al otro. Apoyar la cabeza en su pecho y oír cómo la vida marca su ritmo. Las caricias que…
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Dios y su creación: ¿A qué precio preservamos la vida?
Todavía no ha amanecido, de momento impera el silencio, bendito él. La luz del día no ocupa espacio. La noche otorga un respiro a los sentidos. Ha cesado el ruido y el frenetismo desbocado. Tregua. Todo se percibe con mayor nitidez y una vela es capaz de alumbrar el detalle. Me gustaría vivir en una…
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El jardín de Bilbo y Bimba: La habitación de Oro, el paraíso de luz.
«Me enteré que me había visto, me enteré que me había elegido, me enteré que le había dicho a su padre que se iba a casar conmigo y, a pesar de eso, no fue capaz de evitarme una sola noche de dolor, pudiendo hacerlo, no me evitó una sola noche de sufrimiento. Alguien que no…
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Añadir título, contra título: Ven y dame algo con lo que soñar.
«Te miraba y puedo jurar que no podía ni quería mirar a nadie más»– Anónimo – Ya no estoy. Desdibujada, me he convertido en borrón sin cuenta nueva. No quiero una hoja en blanco, ni en gris ni en negro. No quiero el arcoiris ni siquiera la luna que me sigue sabiendo a poco. No…
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Cuando duela, siéntate a observar ese dolor: Permítelo, no lo niegues. Reconócelo, no le temas, no te puede pasar nada.
«Cuando duela, siéntate a observar ese dolor: Permítelo, no lo niegues. Reconócelo, no le temas, no te puede pasar nada. Deja que se diluya y reemplázalo por la inmensidad del dar amor.»– elrefugiodelasceta – peazo de frase me ha quedado. Cuando todo confluye, estoy tranquila y segura. No es un anuncio de compresas y no…