Etiqueta: soledad
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Abuela, cuéntame otra vez la historia de papá (2/2): El mundo onírico convertido en cuento.
Previously: Abuela, cuéntame otra vez la historia de papá (1/2): Más sueños condensados en historias. Necesitamos los cuentos para comprender. Tu abuelo… Tu abuelo se cruzó en mi camino, un día, por casualidad. No nos dijimos nada, no hizo falta. Tampoco fue amor a primera vista, no hubo fuegos artificiales, ni la música de violines como…
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Abuela, cuéntame otra vez la historia de papá (1/2): Más sueños condensados en historias. Necesitamos los cuentos para comprender.
En mi lecho de muerte, a la edad de 111 años, mi nieto decidió hacerme una última visita. Inesperado y agradable regalo de despedida fue contemplar su rostro traspasando el umbral de la puerta. Esos ojos chispeantes de un verde esperanza casi translúcido, como los de su padre, mi hijo, regalo y milagro de la…
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Terapia #18: El soliloquio de 60 minutos de alguien que no tiene nada que decir… eeeeh, chica puedes llegar a chiste si no te lo propones.
-Buenos días, hoy no tengo nada que decir porque siento que… bla bla bla y además bla bla bla y también bla bla bla. Tampoco tengo mucho que escribir. Y la verdad sea dicha, no puedo dejar de hacerlo. He intentando mantenerme sobre los raíles de una de las múltiples cosas que vomité. La luna…
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El silencio, la escucha, la confianza: Para ser activa debía aprender a ser pasiva. El amor propio también es esto.
Sentí que llegó. Ese momento en el que ya estaba cansada de producir, hacer, hablar, emitir. Esa época había terminado quizás antes de ser consciente siquiera de su existencia. Sencillamente, al encontrar solaz dentro de mí, dejé de necesitar explicarme y contar a los demás todo el proceso interior. Seguir escribiendo era la única manera…
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Los orígenes de la lectora de auras: Rituales antediluvianos
El resultado de mi transformación, fue ineluctable. Llegué al momento clave, en el ecuador de la vida, en el que se suponía que tenía que disfrutar de todo cuanto hubiera sembrado: familia (hijos), casa (hipoteca), trabajo (esclavismo new age) y sonrisa (normalmente esculpida a base de ortodoncia). A todo mi entorno le salían embarazos como…
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Terapia #17: Robe, el infierno y pito, pito gorgorito ¿Dónde vas tú tan bonito? A la acera verdadera. Pim, Pam, Fuera. Abuela oscuridad paridera de la luz me honró con su presencia.
Fotograma de la película: «Cuando fuimos brujas» de Nietzchka Keene. Un clásico de culto que dio a conocer la figura de Bjork. Un cuento de brujas que pone de manifiesto la emancipación femenina dentro del contexto del folklore nórdico. (Esas pelis donde no pasa nada que dirían los amantes de la acción) Cuando los elementos circundantes…
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Leyenda de la anciana y los cuatro elementos: Agua, tierra, fuego, aire
Recuerdo ese preciso día porque llovían haces de luz y a los ángeles se les colaban los mechones dorados entre las nubes. El viento soplaba como si quisiera derribar cualquier creación humana y las olas del mar parecían pretender fundirse con el cielo. La espuma de ideas se filtraba por mi sesera y, al desamparo…
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Terapia #16: ¿Dónde estuviste? ¿Dónde estás? ¿Qué te llevas de la experiencia?
Sabía que sería diferente porque yo estaba diferente. Por fin y por primera vez, pude sostener la mirada, pero no desde el descaro, sino desde la seguridad. Ya no tenía vergüenza de mostrarme o dejar que me escudriñara el alma, ya no tenía que esconderme de nadie, especialmente de mí misma. Ya me partí y…
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Comptine dominical: Olvidada vulnerabilidad
The post discusses the author’s personal journey through life’s struggles, using metaphors to convey feelings of trauma and vulnerability. The author suggests she had to navigate through her own darkness, face her fears, bear the weight of undignified humiliations, and eventually understand that to love and be loved requires vulnerability.
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Días grises y felices: Meditación, silencio, algodón pintado a carboncillo.
Adoro los días grises, lluviosos, meditabundos que transcurren en silencios de algodón pintados a carboncillo. Los cabroncillos, anagrama obligado, me roban el alma. Aprecio el sosiego y el recogimiento que acogen la reserva. El disimulo sin destacar es señal de paz para con uno mismo. Me gustan las personas que pasan sin atenciones y con…