El genio de la multitud

Hoy toca, por las circunstancias, compartir este poema de Charles Bukowski. «El genio de la multitud» uno de los poemas más duros y crudos jamás escrito.

Pensando en positivo diríamos que el que siente odio por dentro es por ser un incompetente sentimental ya sea porque no ha tenido la ocasión de ser mejor persona o porque su infancia lo marcó de forma tal que se quedó anquilosado en ese sentimiento. Y yo digo que no me valen las excusas. No me sirve exculpar a nadie de nada, no se le hace ningún favor puesto que, a partir del momento en que uno toma plena conciencia de su ser, también debería tomar conciencia de la RESPONSABILIDAD que conlleva vivir. Y dicha madurez debería adquirirse para con uno mismo así como para con los demás. Tolstoy dijo en una ocasión  «No hagáis el mal y no existirá». Sin querer entrar en debates filosóficos sobre lo que uno considera «el mal», sí que preciso definir lo que por mal entiendo: Todo aquello que hiere y sobretodo a nosotros mismos, por dentro y por fuera. El que no supera sus miedos, el que se deja vencer por las adversidades, el que no pide ayuda cuando la situación lo supera es el ser humano corriente. Cuidado con rodearse de seres humanos corrientes… son tóxicos. Cuidado con el que no toma conciencia de su responsabilidad vital… Ojo con no tomar medidas para gestionar todas aquellas emociones de las que acabamos siendo producto. A medida que pasa el tiempo, la mochila que llevamos en la espalda se va haciendo cada vez más pesada hasta impedirnos el progreso.

El genio de la multitud

Hay suficiente traición, odio, violencia absurdo en el ser humano
corriente como para abastecer cualquier ejército en cualquier día

y los mejores en el asesinato son aquellos que predican en su contra
y los mejores en el odio son aquellos que predican amor
y los mejores en la guerra son aquellos que predican la paz

aquellos que predican sobre dios, necesitan un dios
aquellos que predican la paz no tienen paz
aquellos que predican la paz no tienen amor

cuidado con los predicadores
cuidado con los que saben
cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros
cuidado con aquellos que detestan la pobreza
otanto como con los están orgullosos de ella
cuidado con aquellos rápidos para alabar
pues necesitan una alabanza a cambio
cuidado con aquellos rápidos en censurar
pues temen aquello que no conocen
cuidado con aquellos que necesitan constantemente las multitudes
ellos no son nada solos
cuidado con el hombre corriente, con la mujer corriente
cuidado con su amor, su amor es corriente
busca lo corriente

pero es un genio en su odio
hay suficiente genio en su odio como para matarte
como para matar a cualquiera
al no querer la soledad
al no entender la soledad
intentarán destruir cualquier cosa
que difiera de lo de ellos
al no ser capaces de crear arte
no entenderán el arte y
considerarán su fracaso como creadores
sólo como un fracaso del mundo.
Al no ser capaces de amar plenamente
creerán que tu amor es incompleto
y entonces te odiarán
y su odio será perfecto

como un diamante resplandeciente
como una navaja
como una montaña
como un tigre
como la cicuta

su mejor arte

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