LUGARES COMUNES- Adolfo Aristarain

OBRA MAESTRA QUE DEBERÍA SER OBLIGATORIA.

Esto no es una crítica propiamente dicha, no hay mucho mío, sólo algunos apuntes que he ido anotando. Son las partes que me han parecido más alucinantes de la peli. Seguramente me he dejado cosas por el camino pero sí que he pretendido hacer acopio de los pasajes más impactantes que suelen ser las reflexiones de Fer. NO es por ello que me sienta en total acuerdo con lo que dice o con lo que hace pero sí que para mí es un personaje de una complejidad exquisita y mucho más real y completo que muchas de las personas del día a día. Es por ello que esta película me parece una obra maestra. Además de relatar una historia cotidiana en la que no pasa nada en apariencia y por dentro pasa tantísimo como la vida o parte de ella.

SINOPSIS:

«Fernando Robles (Federico Luppi) es porteño, ya ha cumplido los sesenta y es profesor de literatura en la universidad. Enseña a enseñar. Lleva toda la vida casado con Liliana Rovira (Mercedes Sampietro), española, hija de catalanes, que trabaja como asistente social en barrios marginales de Buenos Aires. Se quieren, se respetan, son leales. Nunca se aburren estando juntos, les gusta estar solos. Se conocen profundamente, se aceptan, se pelean sin odio, se divierten. Son amantes, socios, amigos, cómplices. Ninguno de ellos concibe la vida sin el otro. Tienen un hijo, Pedro (Carlos Santamaría), casado y con dos hijos, que tiene un buen trabajo en Madrid, donde vive en una urbanización de clase media acomodada. Ambos sobrellevan con esfuerzo y resignación las ausencias, las privaciones, la incertidumbre del futuro, la falta de proyectos, la desesperanza. Pero el mundo plácido y reflexivo de Fernando se ve profundamente alterado cuando recibe sin previo aviso la comunicación oficial en la que le informan de su jubilación forzosa, un hecho que va a cambiarle la vida… (FILMAFFINITY)

La aceptación del final de una etapa, quizás la aceptación de estar entrando en la última etapa de la existencia humana y luego, la muerte. La etapa final pero no por ello la menos productiva pero sí socialmente hablando. Si siempre se ha pensado que productividad social equivale a vida entonces sí que el sujeto jubilado caerá inevitablemente en la depresión que marcará el ocaso de su existencia. Por otra parte, si nos hemos ocupado de entender la contribución social como lacra y no como parte de realización personal, la jubilación pasa a ser motivo de alegría. No obstante, las mentes demasiado grandes para tan poco cuerpo se quedan cortas y es precisamente lo que le pasa a Fer. Demasiada lucidez puede llegar a matar, puede y es una lacra con la que hay que aprender a lidiar. Compartir el dolor de la existencia, aprender a rellenar esos huecos de vacío existencial con lo que tenemos más a mano pero que no debe en ningún caso mermarnos. Esa es la parte complicada de la vida. Eso es lo que hay que aprender a hacer. Debemos continuamente darnos cuenta de lo que nos atrae y lo que nos llena pero también de lo que nos atrae y vacía, porque eso también pasa. No todo lo atractivo resulta enriquecedor. 

Ahora mismo no sé si hablo conmigo o con quien. Sólo hablo, sólo escribo sin importar el orden de las palabras porque el orden se impone solo. No le presto atención a nada sólo mis dedos sobrevuelan el teclado y no me dan tiempo a pensar siquiera lo que deben plasmar. Y es una sensación única y maravillosa porque me saca de donde estoy. Ojalá pudiera siempre comunicarme así. Pero no… no puedo llegar a este estado por medio de las palabras y mucho menos con la realidad del mundo de por medio y por eso la realidad se me queda corta y me empequeñece. No puedo relacionarme en lo normal porque me da la sensación que está todo englobado y apretado en un lugar demasiado pequeño para lo que debería ser y para lo que puede ser. Nos quedamos cortos. Yo necesito más. Necesito estar en consonancia perfecta.

Complicidad y profundidad. Crecimiento constante. No puedo estancarme porque me muero, me mata. Rutina igual estancamiento, muerte. No quiero y no es sólo que no quiera, es que no puedo, mi ser lo rechaza y pasa todo lo que pasa. Huyo, me voy, desaparezco y odio. Odio a todos los que me empequeñecen y tratan de atarme y con el tiempo y el pensamiento el odio se convierte en pena. Pena de saber que nunca podrán tener o sentir lo que yo siento por dentro y no podrán percibir todas aquellas cosas que son lo importante de la vida porque la vida pasa pero nada importa y a la vez todo importa. Porque lo más insignificante es lo más grande que uno puede tener. 

No pienso, sólo escribo así que perdonadme por no ser demasiado clara y a la vez estoy siendo lo más honesta que puedo porque mi lóbulo frontal ha dejado de existir momentáneamente. Estoy haciendo uso de la mayor libertad de la que uno puede disponer en esta vida. La libertad de pensamiento cuando este no está colimado y aturdido por las distracciones diarias, por lo que se debe o no se debe decir. No me preocupa en absoluto el saber si será entendido o no, hablo sencillamente desde mi centro, porque ahora sí que estoy en mi centro y estoy siendo más yo que en cualquier otro momento. Estas no son palabras para ser enfrentadas o entendidas, no creo que se logre captar este texto con el entendimiento. Este texto debe sentirse porque la vida va de eso. Del sentimiento y cuanto más seamos capaces de sentir, más habremos vivido y trascenderemos cuando ese sentimiento sea real y puro y provenga del desinterés y el interior más profundo. Todo lo demás es mierda, las palabras son mierda y ensucian el juicio. 

Estoy pasando a otro nivel y para mí es otra etapa de vida. Esta nueva que no quiere, que rechaza la suciedad y sólo quiere el crecimiento personal. Porque me he dado cuenta, como creo haber ya mencionado que crecer es lo único que me puede hacer sentir que estoy viva. Sentir rebosar de… no sé qué pero sentir. Poder llorar con una canción y sentir que uno explota por dentro porque las palabras son tan ciertas, tan nítidas y conectan con esa cosa que se lleva por dentro. He vivido más en este texto desde mi sofá, escribiendo y conectando con este interior que en los últimos 12 años. Estoy convencida de ello. La única manera que tengo de ser feliz es esta. Estoy segura y soy consciente.

Aquí la transcripción de la peli que ha provocado el texto  anterior. Esta es hoy la manera que tengo de compartir y la única que quiero y necesito para ser feliz… no es mucho pero es más que suficiente.

«El escritor escribe. Si alguien quiere aprender a escribir podrá ser una persona que escribe pero nunca será un escritor. Según Raymond Chandler, entonces soy un escritor ya que escribo, me faltaría saber si escribo bien y si tengo un estilo propio. El estilo no se busca, se tiene o no se tiene y no se sabe el porqué.»

«No pensamos distinto, usted no puede pensar distinto. La función de pensar es algo que su cerebro desconoce totalmente.»

«El año que viene todos serán profesores. De literatura no saben demasiado pero lo suficiente para empezar a enseñar. No es eso lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar NO es adoctrinar, es dar información pero dando también, enseñando también el método para entender, analizar, razonar y CUESTIONAR esa información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, en dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna.Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar en el aula. NO OBLIGUEN A SUS ALUMNOS A ESTUDIAR DE MEMORIA, ESO NO SIRVE. LO QUE SE IMPONE POR LA FUERZA ES RECHAZADO Y EN POCO TIEMPO SE OLVIDA. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año que nació Cervantes. PÓNGANSE COMO META ENSEÑARLES A PENSAR. QUE DUDEN, QUE SE HAGAN PREGUNTAS. No los valoren por sus respuestas, las respuestas no son la verdad. Buscan una verdad que siempre será relativa. LAS MEJORES PREGUNTAS SON LAS QUE SE VIENEN REPITIENDO DESDE LOS FILÓSOFOS GRIEGOS. MUCHAS SON YA LUGARES COMUNES PERO NO PIERDEN VIGENCIA «¿QUÉ?, ¿CÓMO?, ¿DÓNDE?,¿CUÁNDO?, ¿POR QUÉ?. Si en esto admitimos también eso de que LA META ES EL CAMINO como respuesta, no nos sirve. Describe la tragedia de la vida pero no la explica.
Hay una misión, un mandato, que quiero que cumplan.Es una misión que nadie les ha encomendado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos. DESPIERTEN EN SUS ALUMNOS EL DOLOR DE LA LUCIDEZ, sin límites. sin piedad.»

«Con Lili siempre la pasamos bien estando juntos. Nos gusta mucho. Nos da un gran placer y una alegría calma pero intensa estar juntos aunque no hagamos nada en particular. Podemos hablar, estar en silencio, lo que sea, nos da igual. Si estamos juntos, estamos bien. Me hubiera gustado que a mi hijo le pasara lo mismo con su mujer, pero no es así.Aunque no me corresponda juzgarlo tengo que decir que eligió mal, como siempre. Lo digo con total imparcialidad a pesar de que no puedo evitar sentir una profunda decepción. Ninguna de las expectativas que tuve como padre se cumplieron. Tal vez sólo una: Pedro es una buena persona. Hicimos todo para que pudiera decidir cómo vivir o qué hacer con total libertad pero por algún extraño motivo o un corto circuito en los cruces genéticos este pive se emperró siempre en tomar las decisiones equivocadas. Fabiana era una más entre la docena de amigas/amantes ocasionales hasta que quedó preñada. Sin que nadie lo presionara, si siquiera ella, Pedro decidió casarse.»

«Fer:– Te deben de pagar bien.
Pedro: – MAS que bien. Me quiero dar el gusto de ayudarlos y no por eso me voy a privar de nada pero esto es otro mundo, es un país en serio. Tengo una casa, dos coches. Sé que los chicos van a poder estudiar lo que quieran y dónde quieran. No puedo pedir más. Háblalo con mamá a ver qué le parece.
Fer: – Se dice que había una ley en Atenas muy particular que eximía a los hijos de tener que mantener a los padres. Les quitaba la obligación de mantenerlos cuando los padres no hubiesen sido capaces de adoctrinarlos, de enseñarles una ciencia o arte. Vos estás eximido. No puedo aceptar que me ayudes. Vos elegiste como ideales y como objetivo de tu vida todo lo que tu madre y yo te enseñamos a despreciar. Dejaste de hacer lo que te gustaba que, por otra parte, lo hacías muy bien para dedicarte a la mierda esa de las computadoras y los programas y ganar dinero, tener estatus y vivir como un burgués. Pero no es culpa tuya. Se nos dio mal lo de la doctrina, en algo fallamos.
Pedro: – Y según vos ¿Qué tendría que haber hecho? ¿Seguir manejando un taxi? ¿Cagarme de hambre y cagarle el futuro a mi mujer y a los chicos pero seguir escribiendo?
Fer: – No traicionarte.Seguir haciendo lo que es tu vocación, lo que te gusta, lo que te conmueve. ¿Te apasiona tu trabajo o es un trabajo y punto?
Pedro: – Me divierte, lo hago bien.
Fer: – ¿Te divierte? ¡Que bárbaro! Pero ¿Cómo me podés hablar de futuro y asegurarle un futuro a los tuyos cuando sabés muy bien que el futuro es ilusorio? Es una trampa que se inventa el sistema, cualquier sistema para que la gente se acobarde y agache la cabeza y trabaje y produzca y se haga esclava por miedo al puto futuro. ¿Qué futuro te aseguraste vos? En el laburo te aseguraron que se acabaron los accidentes, la cirrosis, el cáncer… la doctrina me falló, de acuerdo pero ¿Que vos tampoco sabés pensar? ¿Que ahora me va a hablar de la esperanza, que hay que tener fe hermano y que se viene la salvación y puta madre que lo parió?»

Es impresionante ver diálogos como estos y personajes tan complejos y reales que se ponen ellos mismos en contradicción con sus pensamientos en cuanto algo les afecta emocionalmente. Que un profesor suelte un discurso sobre el despertar de la lucidez en los alumnos, el enseñare a pensar, el no juzgar las respuestas el dejar de lado las doctrinas puesto que enseñar NO es adoctrinar sino mostrar las herramientas para que los demás puedan elegir libremente, es una demostración de la brillantez de esta película. Es una obra maestra que perdurará y seguirá vigente en el tiempo porque es atemporal. Expone esos lugares comunes que permanecen a lo largo de los tiempos y se van haciendo camino desde los filósofos griegos o quizás incluso desde antes. 

Las relaciones familiares siempre han estado vigentes y siempre has sido el mayor problema de los seres humanos pues de la familia proviene la mayor parte de nuestro fuero interno, de nuestras reacciones, de nuestra manera de ver la vida. No quiero decir que sea el 100% de nosotros puesto que a medida que vamos creciendo, se supone que vamos desarrollando nuestro yo personal. No obstante, si que debemos admitir que los primeros y más tiernos años de nuestras vidas los pasamos bajo esa doctrina familiar que nos enraíza e instala en nosotros una serie de chips automáticos que nos hacen sentir o experimentar lo que nos va definiendo como personas. 

El propio personaje entra en colisión con sus ideales pues niega en primer lugar la doctrina pero luego pretende haber fallado al no haber podido adoctrinar a su hijo y mantenerlo en la secta familiar. Jodorowsky dijo «Ayayay estos padres tóxicos, nos piden ser lo que no somos, y nos culpan por ser lo que somos!». ¿Por qué? ¿Por qué una mente brillante capaz de pensar y exponer el dolor de la lucidez es incapaz de salir del molde familiar llegando incluso a contradecir su propia filosofía? Esta debería pasar a ser, quizás, una de esas preguntas que permanecen a lo largo del tiempo. 

Aquí un momento para el lirismo, licencia de autor. La certeza de la absurdidad tornasolada de la vida. Seguir a pesar del sinsentido, seguir por otro pero para uno mismo. De la luz al dolor. Del amor y la luz. Del mal y la luz. Del silencio y la vida. De la comprensión al silencio.

«La sonrisa de Lili fue el mayor logro de mi vida. Esa misma sonrisa fue también mi mejor premio. Para ella llegar a la chacra fue renacer, cambiar de mundo. Estaba otra vez joven, hermosa, feliz. Yo por un tiempo pude arrinconar el dolor del fracaso, la certeza del absurdo que se había instalado en mí desde el momento en que me di cuenta de que el profesor de letras había entrado en mi pasado, como en el tango. Traté de convencerme, a veces son éxito de que mi vida tenía sentido si la vivía por ella, por Lili. Tenía que seguir para cuidarla, para que nunca perdiera su alegría. 
Lili dijo que uno sabe pero se olvida de que sabe. Esa es la manera de convivir con la lucidez, pero la cosa se complica cuando uno no se puede olvidar. El despertar de la lucidez puede no suceder nunca pero cuando llega, si llega, no hay modo de evitarlo y cuando llega se queda para siempre. Cuando se percibe el absurdo, el sinsentido de la vida, se percibe también que no hay metas y que no hay progreso. Se entiende aunque no se lo quiera aceptar, que la vida nace con la muerte adosada, que la vida y la muerte no son consecutivas sino simultáneas e inseparables. Si uno puede conservar la cordura y cumplir con normas y rutinas en las que no cree, es porque la lucidez nos hace ver que la vida es tan banal que no se puede vivir como una tragedia.»

«La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra. Lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio. Pero también se llama lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lúcifer y Lúcifer viene de lux y de fer lux que quiere decir el que tiene luz, el que genera luz, el que trae luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto, el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría será el placer de ser consciente de la propia lucidez. El silencio de la comprensión. El silencio del mero estar. En esto se van los años. En esto se fue la bella alegría animal. Pizarnik, genial.»

«Lili: -¿Serás capaz de ser feliz? No digo hoy pero algún día.
Fer: -¿No puede ser hoy? ¿Estoy castigado?
Lili: – Uno puede pensar lo que quiera. A veces también se piensa lo que no se quiere pensar, está todo bien es como un juego, un ejercicio intelectual si te suena mejor. Se puede pensar y se puede vivir. Lo que no es bueno es que tanto pensar no te deje vivir.
Fer:- ¿estuviste leyendo mi cuaderno?
Lili: – No me hace falta. Yo no leo nada que no me pidas que lea.
Fer: РYa s̩, hago lo que puedo pero me cuesta. Estoy saliendo, estoy mucho mejor, Lili. Qu̩date tranquila.
Lili:- También se puede pensar y hablar. No soy muy lista pero te puedo escuchar y te puedo poner cara de que te entiendo. A lo mejor te ayuda.
Fer:- ¿para qué voy a hablar si ya sabes todo?
Lili – No importa, me gusta escucharte.»

Escena que revela la complicidad de dos seres que han encontrado un equilibrio relacional desde la comprensión, el afecto, la escucha. Aunque uno no sea como el otro han logrado construir una comunicación basada en la profunda estima, admiración y respeto que se tienen sin que nada ni nadie haya podido ensuciarlo jamás. Una estructura sólida y fuerte que en ningún momento del metraje cae en la estupidez. 

«El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que con los años esa fuerza instintiva y oscura se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la Fe. Hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita remplazar el impulso animal que se ha perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es un motor muy difícil de mantener. De repente, sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue. Se puede o no se puede. Y si no se puede, no hay culpa. No importa el amor de los otros ni el amor que uno siente por ellos. Si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, la ausencia pasa. Se conoce la muerte antes de morir, es un final antiguo, rutinario y común. Es un final deseado que se espera sin temor porque uno lo ha vivido ya muchas veces. TODO DA IGUAL.»

Del encuentro con Tutti Tudela.
«Fer: – Veo que usted sabe mucho de perfumes
Tutti: – mmmm… sí, casi tanto como usted de mujeres. Con una sola mirada, muy discreta, me examinó de arriba a abajo y creo que no le pareció nada mal lo que veía.¿Me equivoco?
Fer: – O usted es muy sabia o mi mirada está perdiendo la discreción. Tal vez porque no esperaba encontrarme con alguien que despertara en mí un inequívoco sentimiento de lujuria.

Tutti:-Usted también es una presa que una mujer sin prejuicios estaría muy dispuesta a conquistar.
Carlos: РSi quieren sigo yo con las fotocopias y ustedes se van a tomar un caf̩ o algo.
Tutti: – A mí me quedan unos cuantos prejuicios. Este momento no debe pasar de ser un intercambio muy agradable de elogios eróticos. Puro coqueteo entre dos personas con mucha experiencia.
Fer: – Experiencia no implica conocimiento. Yo no sé nada de mujeres.
Tutti: – Y eso es una mentira elegante. Un caballero no habla de ciertas cosas.
Fer: – Las pocas mujeres que conocí en mi vida, las admiré, las observé, intenté descifrarlas. Nunca dejaron de ser un misterio. Nunca dejaron de sorprenderme. Creo que lo único importante es disfrutar de su presencia. No me di cuenta enseguida pero un tiempito después aprendí a escucharlas, a valorar los silencios, las miradas, esos momentos en los que no pasa nada y pasa un mundo. Aprendí a respetar su intuición, su inteligencia y aprendí a amarlas. 
Tutti: – Le quiero advertir que el nivel de mis defensas está bajando peligrosamente, no se pueden decir esas cosas así, como si nada.
Carlos a Fer: – Yo me voy te espero en el coche.
Fer: –  Llevo 40 años casado con la misma mujer y le soy fiel.

Tutti: – No soy chismosa, no es necesario que me mienta.
Fer: – No le estoy mintiendo. Nunca me obligué a serle fiel a mi mujer. No es una norma o pacto a respetar. Con Lili, con mi mujer, siempre dijimos que si alguien se cruza con uno de los dos, mala suerte pero sin mentiras. Estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga. Nos obliga a ser leales. Ninguna de las mujeres que conocí después de Lili le puede ganar. No. Las miro, las puedo admirar, me puede asombrar encontrarme con alguien como Tutti Tudela pues yo estoy abierto a lo que sea, lo que pueda pasar. Pero no hay caso. Lili gana, Lili gana siempre.
Tutti: tengo la sensación de que cuando habla de mujeres, está hablando de UNA sola mujer.
Fer: – Sí, puede ser sí.
Tutti: – Me gustaría mucho conocer a su mujer. Quiero dejar de ser discreta por una sola vez y contarle todo lo que usted me dijo.¿Ella lo sabe? 
Fer: – No. Nunca se lo dije pero Lili… que sé yo… nunca se le escapa nada.
Tutti:- Dígaselo.
Fer: – No sé si puedo. Por ahí se lo escribo.
Tutti: – Eso también estaría bien pero hágalo pronto, esa mujer no se merece que la hagan esperar tanto.»

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