CUARTELES DE INVIERNO- Vetusta Morla

Esta canción que habla de aquellos lugares extraños en los que nos vamos metiendo a lo largo de nuestra existencia, aquellos derroteros equivocados que vamos tomando y que desembocan en unos cuarteles de invierno o en gélidas cárceles que acaban por helarnos y despersonalizándonos. Nos acaban por quitar la vitalidad, nos terminan de sorber la vida esos encierros y nos convertimos en muñecos de hielo. Pero ojo a la letra porque nosotros estamos en una cárcel de invierno cuya reclusión es presenciada por muñecos de hielo, esos muñecos no sólo son nuestro entorno que permanece impasible ante el encierro, sino que nosotros mismos somos víctimas y testigos de hielo de nuestro propio aislamiento porque precisamente la clausura hace que nos helemos y presenciemos ese mismo espectáculo con la misma frialdad que otros. Por otros entiendo aquí que hace referencia al entorno más próximo, aquel en el que confiamos pero no hay que olvidar que nosotros mismos somos testigos de nuesto propio calvario.

Y mientras cumplimos esa condena… abrimos «Una caja de recuerdos y fiestas de guardar.»

[Si te has sentido así alguna vez, es el momento de cambiar de manera de proceder en la vida. Es el momento de empoderarte, de no dejar que nunca más decidan por ti. Es el momento de luchar por tu persona, por trascender el EGO y hacer que se hunda el sistema de antiguas creencias y los paradigmas sociales que están ya obsoletos: ÚNETE AL CAMBIO DEL CRECIMIENTO PERSONAL]

Nos pasamos media vida intentando satisfacer a los muñecos de hielo, intentando encajar con ese entorno helado en el que no encajamos y que permanece inmutable ante la opresión, la injusticia, el llanto, el dolor, la violación y humillación públicas que se están llevando a cabo delante de sus propios ojos. «Media vida en cada intento y la otra media en pinzas de metal.»» Ya es un clásico, seguir la zanahoria con tu aliento aquí detrás.» Media vida pugnando por encajar, batallando por complacer pero olvidando que complacer es una falacia, una ilusión, una zanahoria tras la cual corremos , que nunca llegaremos a alcanzar y que si algún día logramos rozar, nos conducirá inevitablemente a nuestro encierro, a nuestra despersonalización, a nuestra muerte y transformación en inertes muñecos de hielo.

«Un desorden milimétrico me acerca hasta el lugar. Lleva a cabo mi propósito, de ser cuchillo y presa a la par.» Un desorden milimétrico en nuestro interior, un pequeño sentimiento de contradicción que pasamos por alto, que acallamos pensando que serán cavilaciones nuestras, como siempre nos han hecho creer. Un pequeño descuadre aparentemente insignificante ante el cual hacemos la vista gorda es suficiente para precipitarnos a esas situaciones que nos encierran y nos convierten en presa pero que al haber sido favorecidas por nosotros mismos, dejándolas pasar o EXCUSÁNDOLAS por compasión o por educación, nos convierten inevitablemente en verdugos de nosotros mismos. Somos en efecto las víctimas de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, de nuestra educación tan distinguida y exquisita. Una educación que por no decir NO a tiempo nos condena a la muerte, a caer en el pozo sin fondo de la desesperación, a la enfermedad mental que provoca la enajenación precedida por el alejamiento de nuestras creencias propias. Es extremadamente crudo estar escribiendo estas líneas pues me doy cuenta de que las situaciones de máxima desesperación, de dolor extremo y de ahogo han sido provocadas por mí misma dejando entrar a personas o sentencias que JAMÁS (y digo bien JAMÁS) he sentido alineadas con mi propio sentimiento. Y todo empezó con un comentario o gesto aparentemente inocuo. NO NO y NO todo debe tener importancia cuando en nuestro fuero interno hierve la semilla de la duda. Hay que ser soldadito presoviético para detenerse cuando nuestro interior siente que hay una piedrecita que molesta porque una piedrecita rozando la misma piel puede causar la gangrena del organismo. A tomar muy en serio y extremadamente en cuenta para próximas aproximaciones.

«No es tan trágico jugar con la distancia y heredar su soledad.» No hubiese sido trágico en absoluto tomar distancia en el momento adecuado y heredar esa soledad que implica el distanciamiento.

Rompo el silencio de los cuarteles de invierno en donde he estado y asumo y grito a los cuatro vientos con vergüenza y bochorno que, con mi propia ayuda y CONSENTIMIENTO:
Me violaron públicamente
he sido humillada y ninguneada
Se burlaron de mí reiteradamente
me sodomizaron ante la mirada de todos y en la soledad de la compañía .
Me faltaron al respeto y lo más grave es que yo misma me falté al respeto cuando decidí EXCUSAR unos comportamientos INEXCUSABLES.
«Cuarteles de invierno, rompiendo su silencio. Muñecas de hielo testigos de este encierro.»
«Fue tan largo el duelo que al final casi lo confundo con mi hogar.» Sí, fue tan largo el encierro que llegué a pensar que ese era mi sitio, la cárcel pues todo mi entorno miraba y no decía nada. ¿Era aquella la vida que inevitablemente parecía ser la de todo el mundo? ¿Ese tenía que ser mi sitio? ¿Y que hay de las cajas de recuerdos y fiestas…? ¿realmente son para guardar o acaso es posible abrirlas de nuevo? «Lo propio ya es ajeno»

«Botiquines para amnésicos, leyendas de ultramar». Lamentablemente, con una situación no me bastó… amnésica perdida y olvidando el dolor que me causó intentar encajar, incurrí de nuevo en el mismo error. Bajo otra forma, de otra manera pero con el mismo fondo. Un viaje, una carrera, un trabajo, otra pareja… leyendas de ultramar. Pero no fue bastante… yo, la soldadita pre-soviética, kamikaze y sin pensar me dirigí nuevamente a la conquista de esas leyendas de ultramar con las cuales sellé mi guerra y mi paz particular entrando en batalla conmigo misma. Un fuero interno que se desgañitaba previniéndome de que por ahí me iba a perder pero la programación social y la exquisita educación recibida me llevaron por los caminos equivocados porque, como un soldado, me dirijo a la muerte porque eso es lo que vine a hacer a este mundo.
Media vida en cada intento y la otra media en pinzas de metal recomponiendo pedazo tras pedazo la forma inicial de esa fina porcelana que nunca quise tomar en serio. Finísima y delicada pieza de artesanía para la cual no hay lugar sin peligro en este mundo desorganizado. 

«Hay un misterio de mapas que no llevan al tesoro ni a epicentros a punto de estallar. Son las leyes de la física, y el tiempo no se pone en mi lugar.»
Hay un misterio de mapas hace referencia a todos aquellos que juegan con la información para crear misterio en beneficio propio, para engancharnos haciendo creer que existe un tesoro en alguna parte. Socialmente nos han hecho creer que si esperamos el tiempo conveniente, si nos sacrificamos y aguantamos contra viento y marea hallaremos la recompensa pero con el tiempo todo cae por su propio peso. No hay tesoro, no hay epicentro a punto de estallar, no hay nada. El cofre del tesoro está vacío.
Son las leyes de la física, la gravedad, todo cae por su propio peso y el telón del misterio también, es imposible mantenerlo in eternum. Y ese tiempo que permanezcamos perdidos en el misterio de los mapas, sin coordenadas, sin brújula a merced de cómo sopla el viento que otros agitan no nos hace ningún favor sino que cuanto más permanezcamos en esas situaciones que no nos pertenecen (más alejados de nuestro centro, de nuestra esencia) mayores serán los daños causados y más grande será la distancia que tomemos con nosotros mismos.

«Ya es un clásico, perdí el salvoconducto y espero al emisario que nunca llegará.» Es un clásico porque es una manera de actuar que tomamos siempre y suele ser prestada o impuesta desde el exterior porque si denunciamos esa falta de información es que nos damos cuenta de hay algo que nos esconden, que no quieren que se sepa y que es lo que con el tiempo cae por su propio peso: el cofre del tesoro está vacío.
Y precisamente porque el tiempo no se pone en nuestro lugar, dejarlo pasar no es cosa favorable pues nos aleja de nosotros mismos. Nos hemos saltado la salida (salvoconducto) que nos puede devolver al justo camino. Y cada minuto que pasa nos alejamos más y más y la vuelta se hace más complicada porque nos vamos extraviando y por tanto por mucho que esperemos al emisario (que somos nosotros mismos) éste nunca llegará porque nos hemos saltado la salida y esperar ya no sirve de nada.

En un lado del tablero «Por mucho que busco no encuentro mis recuerdos.» Esos recuerdos que nunca estuvieron ahí porque partieron de una mentira, la gran mentira, la gran falacia que dictamina que la vida ha de ser fría, gris y triste. La que nos condena a un encierro, a una cárcel de soledad acompañada, esos recuerdos que no están porque yo no era yo intentando convertirme en la persona para la cual fui socialmente diseñada, cumpliendo mi rol de muñeca de hielo. Esos recuerdos existen en una mente que no es mía y por lo tanto no existen ya.
En el otro lado del tablero «Por mucho que busco no encuentro mis recuerdos.»  esos recuerdos de mí cuando yo era yo. ¿Alguna vez fui yo? Cuando lo propio es ajeno, cuando estoy tan lejos de mí, cuando yo ya no soy yo busco esos recuerdo, los sueño pero tampoco son reales porque ya no soy yo misma. Ni lo uno ni lo otro, entre dos tierras y en tierra de nadie. Locura, enajenación por luchar contra uno mismo siendo otro. Dirección el sanatorio y además sin bromas.

«Cayeron los bordes y el vaso ya está lleno. Y ahora sólo intento vaciar, sólo necesito despegar «y con este texto empiezo a volar de nuevo hacia mí, hacia mi propio yo, hacia la persona que realmente soy. Valiente, poderosa, llena de vida, fuerte y delicada a la vez, digna de respeto propio, proactiva y con las riendas de mi propia vida, orgullosa de esa hipersensibilidad tan estigmatizada, necesitada de amor y comprensión, ávida de cariño real y desinteresado, huyendo de mapas con misterio e intriga. Las cosas claras, las cartas sobre la mesa, sin escondernos, sin tapujos con la palabra por bandera y en el horizonte la libertad y liberación del encorsetamiento generalizado. Volemos alto, volemos lejos, volemos juntos quizás hacia ninguna parte pero seremos una bandada de pájaros vagando por cielos de nadie, más cerca del sexo de los ángeles, más nuestros, más propios y reales.

Cuarteles de invierno que se funden cuando el huracán del infierno desata su ira. Unidos, el fuego llevado por el viento arrasan con todo, alinean los astros e inmovilizan el tiempo pues todo permanece en el lugar adecuado en la inevitable inexorabilidad del espacio.

SI TE GUSTA VETUSTA MORLA ENTONCES QUIZÁS SEAS UNA P.A.S (PERSONA ALTAMENTE SENSIBLE) [SEGUIR LEYENDO Y HACER EL TEST]

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