Un secreto protegido

No sé por dónde empezar, ni siquiera sé qué decir más que se ha destapado en mí algo mantenido en secreto o en la ignorancia durante años. Una lacra que pesaba en los pesares, arrastrada en silencio por vergüenza o por miedo. Quizás por ambos.

No tengo ganas de escribir, no tengo ganas de hacer absolutamente nada, quedarme en un rincón y seguir sintiendo este dolor tantos años reprimido. No soporto el victimismo porque no comprendo a las víctimas, quizás porque yo misma pasé por alto este estado y lo embotellé, como si aquí no pasara nada. Y si yo lo logré, ¿Por qué no lo iban a lograr los demás? La respuesta: porque ellos prefieren autocompadecerse, mediocridad humana. Estas palabras quizás sean mías o quizás no. Ha llegado un punto en el que vuelvo a no saber. Vuelvo a dudar de los cimientos. Será que estoy loca, que soy una narcisista, esos especímenes que van por el mundo jodiendo la vida de las buenas personas o simplemente de las personas.

Una serie de creencias me acompañan desde no recuerdo cuándo. Unas creencias que como Pigmalión llegaron para quedarse y hacerme la vida imposible porque TODAS ellas quedan automáticamente verificadas. Son verdades como puños que no aceptan pacto en contra porque la vida ha ido así. Todas ellas se han terminado verificando:

  1. Nunca nadie te amará
  2. Tú no sabes querer a nadie porque eres una egoísta
  3. Acabas haciendo daño a todo el mundo
  4. Tdo el mundo se acaba aprovechando de ti
  5. Nadie cumple nunca lo que dice. No te puedes fiar de nadie porque al final cada u no barre para casa.
  6. Tu sabes que cuándo estás haciendo las cosas mal
  7. Todo pasa factura en esta vida
  8. Soledad
  9. Egoísmo mío y de todos, egocentrismo
  10. La vida te va mal y te seguirá yendo mal
  11. Todo el mundo es mediocre y tú actúas como todo el mundo
  12. Todos los hombres sólo te quieren bajar las bragas

Y sí, la vida no me ha ido bien (todo relativizado, claro está, ni soy una víctima de guerra ni nada por el estilo). Se han sucedido los maltratos psicológicos y físicos. Cuando he intentado acercarme a alguien alguna de las verdades hs terminado floreciendo.

Eh, pero que yo puedo con todo, como siempre ¡Avanti! Que no pasa nada, que estoy exagerando, que no hay para tanto, que las cosas solo te afectan si dejas que te afecten. Y sí, de alguna manera es verdad, pero hay palabras, creencias que se cuelan en nosotros desde muy temprana edad y ahí anidan. Es imposible deshacerse de ellas porque, como con la pulga y el mosquito, forman parte de ese filtro con el que vemos la realidad.

Y hoy me he despertado sumida en un llanto desconsolado y he sentido que la herida venía de muy muy lejos. De tan lejos que ni siquiera podía recordar si siempre había estado en mí.

No puedo dormir ahora menos que nunca. No puedo respirar, se me bloquea el torso y sensación de ahogo nuevamente. Sé lo que es, por suerte. No puedo dejar de llorar. Ayer le pregunté a un señor por la calle si se sentía bien pues estaba reposando sobre una piedras y me dijo «sí maja, gracias por preguntar» y exploté. Me deshice en lágrimas porque un desconocido me dijo «gracias maja».

El sentimiento de imperfección puede que sea mío desde mi nacimiento pero hay discursos internos y externos, acusaciones que lo alientan y hacen especial hincapié en el egoísmo, en la locura y en esa falta de empatía que hoy comprendo que viene de una disociación debido al trauma vivido hace ya un tiempo en el que pasé el mayor miedo de mi vida pensando que podían matarme esa misma noche. Tengo estrés post traumatico? Ni idea pero los síntomas cuadran, especialmente la hipervigilancia cuando alguien duerme junto a mí.

Desde entonces o quizás desde antes, siento que nadie me podrá querer, por eso siempre me quedo con cualquiera que sea capaz de ver algo bueno en mí. Y me quedo años estancada aunque no sea bueno lo que tengo porque total «tengo suerte de que alguien me haya visto y me aprecie». Y yo tengo que aprender a tolerar, a aceptar porque es egoísta no aceptar y yo soy una egoísta ¿Recuerdas? Y no quiero ser mediocre porque solo tenemos una vida y hay que vivirla a fondo y si me voy con cualquiera entonces viviré una vida mediocre y además si no aprendo a amar, a respetar, a aceptar entonces nunca aprenderé a amar porque ¿Recuerdas?, no sabes querer a nadie, solo te quieres a ti misma».

¿No te gusta que fumen porros? ¿Cómo te puede afectar eso a ti si el que fuma es el otro? Pues entonces acepta y deja la libertad al prójimo y no seas tan recta. Pero eso va en contra de mis valores, exagerados de rectitud. Me salto mis límites a la torera en nombre de la tolerancia y porque ya no sé lo que es real y lo que no es real.

«Mi destino es quedarme sola porque soy tan especial que nadie se dará nunca cuenta de lo especial que soy, nadie me podrá llenar nunca como lo necesito. No soy normal, soy esa perla rara rodeada de basura humana. Todo el mundo termina traicionando y mintiendo para salvarse a sí mismo en esta miserable existencia. Lo he visto, lo he sentido así y siempre se ha cumplido. La mentira y la bajeza humana».

Lo mejor de todo, la guinda del pastel es que incluso teniendo este orgullo, yo me he comportado peor. Porque en realidad no soy todo aquello que abandero. Así de jodida y hecha añicos estoy por dentro y así de maltratador es mi juez interno, una locura mental.

Una calamidad en nombre de la coherencia, congruencia interna desarticulada. ¿Esquizofrenia? ¿Narcisista? ¿Me he convertido en alguien incapaz de sentir porque el sentimiento me disminuye? He dejado de tener empatía, si es que alguna vez la tuve, porque ya no sé. Sólo sé que no sé nada. Que el recorrido ha sido pésimo aunque esté en una buena situación laboral. Y pensaba que personal también, porque ya no dependo de nada ni de nadie… Solamente de mis creencias limitantes. He ido construyendo un cerco para protegerme y no sé si es que eso está en mi naturaleza o es sólo una respuesta reactiva.

Más perlas por venir, seguro y miedo, vuelvo a sentir un miedo que había dejado de tener. Todo es buena señal, sin duda. El secreto por fin desvelado a mi familia y espero que a mis cercanos, aquellos también que han pagado unas consecuencias que no merecían. Lo siento.

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