Pasaron, parece mentira, pero pasaron. Nuevos propósitos 2024 a partir de lo que nació en 2023.

Esos 365 días se fueron. Se deshojó el calendario a través de bienvenidas, despedidas, lágrimas de dolor, de alegría, cabreos inenarrables contra todo y muy especialmente contra uno mismo.

¿Cuánto he aprendido sobre mí?

En 24 horas me he conocido más que en las casi cuatro décadas que llevo respirando. Así, doy las gracias por un proceso que lleva gestándose desde el día que vine al mundo y que se precipitó a partir de abril de este año que nos dejó ayer. Fui absorbida por una serie de acontecimientos místicos que parecían haber sido trazados a consciencia por un azar llamado divinidad. No lo sé, tampoco importa porque cada cual tiene su parecer en función de su propia experiencia. No llegaremos a conclusión alguna más allá del denominador común: respiro y tengo que levantarme cada día para seguir caminando.

A todos los que estáis, infinitas gracias, no puedo sentirme más dichosa, imposible, de otro modo reventaría. Por fin, miro al horizonte desde mi balcón, inhalo y me doy cuenta de la suerte, la inmensa suerte que tengo de ser y estar. Sin todo el recorrido no habría tenido la fortuna de conoceros. A mis más dulces princesas que me devolvieron mi reflejo de dulzura y me mostraron el camino hacia mi feminidad castrada. A mi recién nacido Nil y a su abuelo, un maravilloso ser humano que conocí en mi otra vida. A estas rescatadas ganas de maternidad que llegan demasiado tarde y con la cama vacía, no importa, nos volveremos a ver en la próxima vuelta. A esa llama gemela que por ahí anda, completándose a sí misma al mismo tiempo que yo me completo a mí misma. Algún día caerá el velo, quizás también en el próximo paso por la casilla de salida en este tablero de juego. Si ambos estuviésemos preparados ya no tendríamos que recomenzar desde cero, a lo mejor es demasiada información para asumir en esta vida.

Los buenos propósitos del 2024 no responden a ningún plan como los del año anterior. Entre ellos se cuentan:

  1. Seguir escribiendo cada día que no publicando. Llevo en paralelo un diario de luna en el cual me reservo las reflexiones y sentires más íntimos. No siempre apetece airear los trapos sucios porque sencillamente me gusta mantener mi jardín secreto.
  2. Continuar indagando experimentalmente en la meditación y en todo el mundo espiritual que se me ha abierto recientemente. Sin pretensiones, solo dejándose llevar por el sentir del momento. Vivir en el presente que lo llaman.
  3. Ser muy consciente de las necesidades del cuerpo y del alma. Cada cual tiene las propias y las mías están plantadas en este diario de luna.
  4. Aprender a leer la receptividad y disponibilidad de las personas. Si algo he aprendido en el último tramo del 2023 es que no todo el mundo está preparado para acogerme ni para escuchar según qué cosas. Así, una muestra de respeto hacia uno mismo y hacia los demás es aprender a calibrar al otro para evitar derramar energías en todas aquellas personas que no están en el momento de apreciarla. Asimismo, el aceptar que no todo el mundo está preparado, el aceptar el rechazo ajeno como parte de un proceso de crecimiento o de estancamiento, el aceptar que no todos hemos venido a hacer lo mismo. ¿Verdad, mentira? Ni lo uno ni lo otro.
  5. Seguir desbrozando el canal sensorial, siento que hay mucho más. En la última tirada de cartas del tarot, que fue la primera del año, pude ver cómo de conectada estaba con la fuente. Sin más comentarios.
  6. Aprender a gestionar la alimentación desde este nuevo «yo». Nada de lo que venía haciendo funciona. Ya no me funcionan los ayunos de más de 24 horas ni tampoco me entran según qué alimentos demasiado pesados. Es este aspecto algo completamente nuevo para mí a lo que no estoy acostumbrada, habrá que buscar un nuevo equilibrio.
  7. Poco a poco siento que el trabajo que desempeño se va muriendo, le he dado la vuelta a la gramática un millón de veces. El subjuntivo me aburre y por mucha imaginación que le meta, me invente ejercicios deformando los actuales, se acaba el duro. No me procupa en absoluto, algo nuevo está a la vuelta de la esquina, algo para lo que sí estoy diseñada.
  8. Confiar y seguir confiando dejando escapar las riendas del control. No piloto una mierda más allá de mi propia consciencia. Lo que se ha dado con facilidad era el camino a seguir y se fue abriendo solo así como lo que nunca fue para mí, jamás importó con cuánto ahínco atacara, no era y no fue. Así lo único que puedo hacer, después de ver desfilar estas cuatro décadas, es rendirme ante la evidencia: lo que tenga que ser será y lo iré sintiendo. De mí depende estar conectada a mí para evitar el razonamiento lógico y lo que «debería ser» en función de la idea. No hay idea, hay tripas y corazón. La mente está al servicio del cuerpo, no del todo, todavía le queda la contumacia de «por sus santos cojones». Bueno, ya claudicará.
  9. Convertirme en mi padre. Algo me lo ha susurrado esta mañana durante la meditación. Si me convierto en mi padre perderé el miedo a los hombres. De hecho, después de quemar la hoja de los deseos 2024 un poco después de la media noche, algo había cambiado en mí, pero no ha sido hasta esta mañana que realmente me he percatado de ello. Dejo abierto el noveno punto porque me da miedo seguir escribiendo. No estoy preparada para asumir según qué realidades. Aún así, tengo que reafirmar mi autoridad interna para hacer frente a los hombres no desde la contrafobia y el descaro, sino desde la igualdad.
  10. Va siendo hora de atreverme a hacer un retiro de silencio. En abril será el momento con mi gran amigo Marc Granja al que le estoy infinitamente agradecida por seguir acompañándome y haberme introducido en la meditación. Tuvimos una larga separación, cada uno en su camino para una reunión álmica. Es una alma afín y también lo es su compañera de vida. Son de esas personas imposibles de olvidar.

10 comentarios en “Pasaron, parece mentira, pero pasaron. Nuevos propósitos 2024 a partir de lo que nació en 2023.

    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Lo de ir al gimnasio pfffff, me tengo que proponer no ir, es lo contrario y en esas estoy, volviéndome una patata de sofá «couch potatoe». Me mola el término ese cutre muy digno de su origen. Un abracadabrazo!

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  1. Avatar de JascNet
    JascNet dice:

    Hola, Montse.
    Ya nos metimos de lleno en el 24 y yo, a estas alturas, planifico más bien despropósitos. Acierto más. Mucho más. 😜😝
    Me encantan los tuyos, sin el «des». Algunos podrían entrar en mis planes, otros ya se cumplieron, aun sin quererlo. Pero todos me parecen bonitos, sensibles y emotivos.
    Brindo porque se cumplan y te hagan más feliz, más sabia y más hermosa.
    Un abrazo grande.

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    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Gracias Jose! Ahí estamos, a ocho días del principio y mirando a ver cómo saboteamos los propósitos de año nuevo. En realidad es lo que más mola. Ponerte metas y a ver cómo te las empescas para sabotearlas. Mola mazo, como el abrazo que te mando!

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  2. Avatar de beauseant
    beauseant dice:

    Si lograse cumplir uno sólo de tus puntos ya daría el año por bien empleado 🙂 estaré pendiente de ver como evolucionas… Cuidado con lo de convertirte en tu padre, es un círculo que no siempre se cierra bien, sólo aviso.

    Un abrazo

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