Etiqueta: dolor
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El dolor es inevitable, el sufrimiento sí lo es. ¿Cómo transformo el dolor en padecimiento? ¿Para qué? El cambio de patrones es real y viene de la observación.
La auto observación es clave para el cambio real. El patrón es el mismo en cada uno de los casos. Tan simple que asusta: el dolor cuyo origen se halla en el cuerpo envía una señal al cerebro y, a partir de esta, empiezo a contarme la historia formulada a base de repetición y autoconvencimiento.…
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La diferencia entre vincularse desde la herida y vincularse desde el amor. ¿Hay dolor, ansiedad y miedo o sensación de plenitud y libertad?
El vínculo desde la herida es aquel que se siente como irremediable. La conexión de almas, el magnetismo que tira de los hilos internos, que duele, que colapsa el sistema nervioso. Un fuego interno alimentado por la imagen del otro. Es un pensamiento, una rumiación constante. Esa persona está las 24 horas en nuestra mente.…
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Honrar a los ancestros es no permitir que su dolor caiga en el olvido. Una historia tan real como escondida durante décadas sale a la superficie.
Volvió a su pueblo embarazada del segundo y con uno de cinco años prendido de la mano. La ciudad le quedaba grande y se volvió despiadada. Resultaba demasiado solitaria y aislante para una mujer dejada en el olvido. No tenía a nadie que la pudiera ayudar con los niños. Él se había marchado, dicen las…
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La negación del dolor lo acrecienta: Sí, también el físico. Me transformo en mi dolor a través de la meditación y me curo.
Al dolor le permito estar en mi cuerpo. Sí, la laceración me impide respirar y justo cuando duele bloqueo la inspiración. Ese punto justo es donde concentro interés. Donde pongo la atención, pongo la energía. Aprieto el abdomen, siento las palpitaciones del corazón en ese punto. El flujo sanguíneo acaricia la zona dolorosa. Pongo la…
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Terapia #17: Robe, el infierno y pito, pito gorgorito ¿Dónde vas tú tan bonito? A la acera verdadera. Pim, Pam, Fuera. Abuela oscuridad paridera de la luz me honró con su presencia.
Fotograma de la película: «Cuando fuimos brujas» de Nietzchka Keene. Un clásico de culto que dio a conocer la figura de Bjork. Un cuento de brujas que pone de manifiesto la emancipación femenina dentro del contexto del folklore nórdico. (Esas pelis donde no pasa nada que dirían los amantes de la acción) Cuando los elementos circundantes…
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La violación del Alma: ¿Cómo quedan las víctimas de psicópatas y narcisistas? Vergüenza, soledad, devastación, aislamiento y como colofón la culpa. #Metoo
«No me llaman Sherlock por nada, sino porque estoy dispuesta a llegar hasta el final de los misterios. Un poco decepcionante, huelga decirlo, pues el misterio no es tal. Es un lamentable desenlace sin glamur, un patético y pequeño ser humano demasiado hinchado.»– Elrefugiodelasceta – Están llegando a la web muchas visitas interesadas por los…
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El diálogo interno de los celos: El dolor que provoca el miedo, la envidia y la inseguridad. La baja autoestima.
«De la vida no quiero mucho. Quiero apenas saber que intenté todo lo que quise, tuve todo lo que pude, amé lo que valía la pena y perdí apenas lo que nunca fue mío».– Pablo Neruda – Sentí un milenario sudor frío: miedo. Las palpitaciones se intensificaron y una angustiosa sensación que nacía en la…
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Joder, ¡Cuánto cuesta hacerse mayor!: qué dolor, qué dolor, qué pena, la niña se fue de casa. (Por fin)
Creemos que somos solo la presencia de lo que parecemos ser, pero lo que parecemos ser es solamente el traje, el personaje interpretado por lo que yace debajo. Somos la presencia de una ausencia que no somos capaces de percibir y de la que nada sabemos. Así que decimos que es un vacío y lo…
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En ti me veo, lo acepto y finalmente lo integro
Entro en contacto con el miedo, acepto que tengo miedoNo pasa nada por tener miedoLo aceptoMe da miedo el miedo¿Miedo a qué? No lo sé, no importa, he dejado de buscar razones, solo sé que es miedo Acepto que me afano por evitarloAcepto que todo lo que hago es para soslayar el dolorAcepto que los…
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Aceptación de la no aceptación, de la seguridad a la duda. Esta vez me veo el plumero.
Si me preguntan lo que me pasa, mi respuesta es siempre la misma: «nada» porque realmente siento que no me pasa nada. Hace tan sólo un par de años hubiese encontrado «algo» de lo que lamentarme pero en cambio ahora siempre es «nada». Es como si presenciar el último brote psicótico dramático de un «amigo»…