«Gracias por haberme dado estas vivencias y hasta la vista»

Ayer aprendí mucho sobre el porqué de mis miedos relacionales actuales. Parece mentira lo que una pequeña historia puede llegar a alumbrar. Gracias por compartirla conmigo, yo relataré mi versión de los hechos.

«¡¡¡Y SE HIZO LA LUZ!!!»

– Coach: ¿De qué tienes miedo?

– Yo: Pues de pegarme otra leche y vuelta a empezar. Quiero hacer las cosas de diferente modo, que ya toca. Quiero ir poco a poco, no tengo prisa alguna. Prisa ¿para qué? Me gusta tal cual están las cosas. No significa que a veces no me muera por rozarle la mano o por un abrazo suyo… – Coach: Pues dáselo. ¿Cuál es el problema?

– Yo: ya pero… no sé. A la vez es todo tan delicado, tan bonito que no quiero echarlo a perder. Él también quiere hacer las cosas diferentemente. Creo que ambos hemos salido escaldados de las relaciones anteriores. Volcarse demasiado en alguien acaba siendo peligroso.

– Coach: No, volcarse en alguien es bonito. Lo peligroso es lo que tu mente luego piense. Si te gusta alguien, ¿Qué hay de malo en demostrarle que te importa? Es bonito que alguien se interese por ti, te pregunte, se involucre en la relación. A ver, ¿Qué hace un niño cuando entra en un lugar nuevo, cuando quiere algo o cuando siente algo?

– Yo: Pregunta sin parar o habla sin pensar, es espontáneo. No tiene a prioris porque no tiene experiencias negativas sobre las cosas.

– Coach: Pues eso. Tenemos que recuperar nuestro niño interno. Con el tiempo lo vamos cohibiendo y acaba en el fondo de algún recóndito lugar. Hay que desplegar de nuevo su presencia y verás.

– Yo: ¿Y si por lo que fuera nos embarcamos en una historia que no funciona?

– Coach: Pues le das las gracias por haberte permitido sentir todo lo que has sentido y te vas. Así de sencillo. Si el problema real proviene de las expectativas que tú hayas creado en tu mente pero no son parte de la realidad. La realidad es lo que vives, la realidad es lo que sientes. Si sientes intensamente pues lo sientes y esos son los momentos que cuentan realmente en la vida. Lo demás son películas que tu mente crea. El ir despacio no tiene nada que ver con no tocar, besar o abrazar al otro. El ir despacio es tomarse el tiempo necesario para conocer a la otra persona pero no implica no tocarla, implica no hacerse películas y no construir un futuro mental sobre algo que no existe. No hay que presuponer nada.

– Yo: Pues quizás sí que mi problema, y seguramente el de mucha gente, sea que al conocer a alguien me creo una idea preconcebida de cómo será esa persona en base a las 4 cosas que me haya dejado saber de ella. Y con estos elementos recreo un ideal que no es la realidad y vivo una relación erigida sobre unas bases falsas que provienen de confeccionar a la pareja. Claro que así no puede funcionar porque, después de un tiempo, ves a tu compañero por lo que realmente es y no por la imagen que tú has creado en tu mente. Si por el contrario, NO te haces películas sino que vas viviendo el momento intensamente EVITANDO rumiar aquello que ha pasado poniéndole todo tipo de flores, música y visiones futuras…. ¿Cuál sería el problema? El problema real entonces reside en mí. Debo, si quiero hacer las cosas de diferente modo, cambiar mi manera de proceder mentalmente. NO MAS PROYECCIONES DE FUTURO. Vivir a tope, dejar que fluya, sentir… sentir un montón de cosas buenas y bonitas y ya veremos qué pasa. Descubrir al otro, preguntar y hablar mucho porque me encanta y dejar que todo brote de una manera natural, sin condones.

– Coach: Eres un terremoto de mucho cuidado pero sí… así es!

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