En contrucción, proyecto inacabado (to be continued)

De nuevo la quietud y el tiempo de preguntarse por uno mismo. De nuevo la página en blanco del día de hoy. Mi rencuentro con la inmensidad del vacío que me oprime y no me deja respirar me recuerda los socavones pasados, los dolores del florecer y la angustia de la toma de conciencia. Esa percepción de la finitud de nuestro ser pone de relevancia la importancia de vivir intensamente y provoca un desasosiego por no saber qué hacer del tiempo que me queda.

¿A qué se debe el imperativo de tener que hacer algo de provecho, de tener que dejar huella? No concibo la vida de otro modo. No puedo sentarme plácidamente a observar el goteo inexorable del tiempo y aun así lo hago.

EL TIEMPO infinito e inexistente va grabando implacablemente sus huellas sobre nosotros. A penas visibles en el momento presente su constancia deja mella al echar la vista atrás. Sus trazos se perciben en un marco global y desde la distancia pero no logro encontrar el momento exacto en el dejó grabada su presencia. Ese punto de inflexión que nos hace pasar de niños a adolescentes a adultos a viejos. No encuentro el surco en que perdí mi antiguo yo y renací más yo y menos yo a la vez. Lo mismo ocurre al observar dos fotografías de la misma persona que revelan dos épocas diferentes. Se puede determinar cual de ellas es la jóven y cual la póstuma pero es una percepción general. La comparación milímetro a milímetro no revelará diferencia alguna. La distancia nos permitirá apreciar las desigualdades y siempre se perderan en la nebulosa universal.

Me he ido desprendiendo de innumerables cargas y encontrando nuevas de las cuales intento día tras día liberarme. He perdido un sinfin de personas por el camino y encontrado a extraños que dejaron de serlo en algún instante de ese supuesto tiempo tan irreal e ilusorio. Desengaños que surgen, vienen, te afectan y se van dejando algo de ellos en ti. Esperanzas de horizontes tan lejanos y difusos que acaban esfumándose durante la ruta de la seda que dista mucho de ser suave y delicada.

Ahora una nueva travesía que volverá a imprimirse en algún lugar de mi ser. Es todo un eterno retorno al mismo punto de partida. La diferencia estriba en las esperanzas y desengaños surgidos hasta ese preciso instante.

Te perdí, te volví a buscar, nos encontramos y de nuevo una inmensa separación. Pero parece que el capricho del destino nos reuna constantemente. No importa lo lejos que estés, una parte de ti quedó en mí y es esa diminuta partícula la que me hace brotar de nuevo y sin la cual estaría muerta y enterrada bajo un montón de cadáveres vivientes. Quizás de ti venga todo, quizás de mí y por eso hubo un nosotros. Ahora todo es diferente.

Marchita por dentro, sin ánimo de seguir la lucha cotidiana me contemplo y dejo que el viento me lleve. A veces surge un impulso creativo testimonio de otros tiempos y lo aprovecho pero entre pulsiones media un cada vez más largo espacio. Los ciclos fructíferos son más cortos y las aspiraciones menores. Ya sólo me encargo de plasmar lo poco que queda por salvar. Únicamente mis pensamientos junto con mis desalentados estímulos se atreven a conformar estas páginas que no pretenden ser más que un recopilatorio de estados anímicos que en la posteridad me recordaran exactamente lo que viví en este preciso momento y con estas idénticas palabras haré brotar los mismos sentimientos que me recorren

 

 

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