Yo necesito… fin del programa

Necesito a alguien que tenga una actividad cerebral, no soporto la gente que se pone delante del televisor y se traga cualquier cosa con tal de escapar de su vida. Igual pasa con los amantes de los viajes y todas las fórmulas creadas por el marketing para hacer que nos desvinculemos de nuestro «yo interno» que es el que tiene las necesidades más profundas y vitales. Son aquellas necesidades básicas sin las cuales uno no se siente realizado o completo.
Necesito a alguien que me sorprenda y que tenga ganas de sorprenderme el resto de su vida. Necesito a alguien a quien le guste ser sorprendido porque para mí es fundamental para mantener la ilusión entre dos personas.

Necesito a alquien que me entienda y que se preocupe por descifrarme, que se tome su tiempo, que me pregunte. Necesito a alguien que necesite conocerme para crear esa complicidad que hay entre dos partes del mismo todo. Cada uno con sus diferencias pero formando un completo inquebrantable.
Necesito a alguien con inquietudes es decir que sienta curiosidad por aprender y que esté dispuesto siempre a debatir. Para mí eso es COMPARTIR. Necesito a alguien que  pare 100.000 veces una película para comentar la mueca del personaje y que interprete lo que quiera y lo comparta. Quiero a una persona a mi lado que con un contenido audiovisual puede pasarse tooooda la noche discutiendo e imaginando posibles escenarios de lo que sea. Quiero a alguien que sepa que ver una película al lado de otra persona NO ES COMPARTIR UN MOMENTO SINO LA SUMA DE SOLEDADES. Si no hay diálogo no se ha compartido nada.
Un contenido audiovisual tiene que servir de excusa para  el intercambio o por lo menos así lo veo yo y lo he vivido con algunas de las personas que han sido y siguen siendo las más improtantes de mi vida. Al cabo de los años los amigos acaban por conocerse y por ello es importante tener nuevos inputs que puedan generar debate, argumentación, intercambio y por lo tanto crecimiento personal y de ahí un desarrollo del «nosotros». No necesito una pareja sino un compañero de equipo que camine a mi lado, a veces irá delante, de vez en cuando, quizás se quede detrás pero que siempre quiera ir a mi lado.
Quiero a alguien que me cubra de regalos y que entienda que no tienen que ser materiales. Unas líneas, un poema, una canción, una caricia, un beso… esa cosa que te hace sentir especial y diferente. Ese pequeño detalle que te comunica que esa persona que tienes al lado te aprecia, te valora y te quiere. En la no materialidad reside precisamente lo más valioso que tenemos: nuestro tiempo. Alguien que se devana los sesos por hacerte el regalo a medida, buscar un contenido, escribirte unas líneas o un poema o lo que sea, es alguien que te está regalando su tiempo en vez de emplearlo en sí mismo. Eso es valorar a alguien. «toma te regalo mi tiempo»
Quiero a alguien que entienda que las relaciones hay que cuidarlas día a día y por cuidarlas me refiero a que no hace falta cuantificar el tiempo que se pasa en compañía sino cualificarlo. Es importante pero al parecer, por lo general no se entiende. Con esto hago referencia a un anuncio que corre por las redes y que ha causado furor, aquí lo dejo pero no sin antes opinar que me parece una gilipollez «vamos a pasar más tiempo juntos».
Puedes estar toda la vida en compañía de alguien y no aprovechar ni un ápice esa compañía. Creo que la gente tiene que crear una inteligencia colectiva y tiene que servir siempre para crecer y nunca para evadir. Y por crecer no entiendo intelectualmente, puede ser sentimental, emocional, intelectual, social, personal- mente.
Por eso necesito a alguien que quiera construir cada día algo sólido, con sentido, basado en hechos y no sólo en palabras. Lo importante son los hechos, lo que se demuestra en lo cotidiano.
Necesito a alguien que busque la profundidad de las cosas y no se quede con lo superficial y eso lo extrapolo a contenidos de diversa índole. No puedo soportar los programas livianos que crean la ilusión de algo. Me enferma aparcar el cerebro. Ni que decir tiene que el zapping me parece el colofón de la gilipollez, el ir picoteando y dejar 5-10 min de cada cosa porque acabas no viendo absolutamente nada.
Necesito a alguien cuyas palabras se correspondan con los hechos. No soporto los que dan discursos por un lado pero luego hacen exactamente lo opuesto. No lo entiendo lo siento.
Por supuesto necesito sentirme querida, apreciada, valorada y admirada. Sí. sí, admirada. La admiración no la necesito para hinchar mi ego, no tiene nada que ver con eso. Creo firmemente que la admiración que te profesan encuentra su origen en la distincción del admirado de la corriente general. ¿Quién no quiere sentirse especial para esa persona? No digo que seamos especiales sino que nos hagan sentir que lo somos. Por eso no admiramos lo que es banal y está en todos lados, cuando admiramos estamos celebrando la diferencia y nos dejamos fascinar por esos pequeños secretos que somos capces depercibir.
Lo que me hace diferente está en estas líneas. No destaco por la calle, soy normal y me encanta pasar desapercibida. La belleza real, lo que tiene que causar tu éxtasis es la manera de sentir las cosas, la potencia de las palabras tanto en contenido como en forma. Te dedico líneas pero sé que escribo al vacío. Estás aquí, en la misma sala pero nos separan milenios. Te miro y veo a alguien adormecido delante del televisor viendo uno de esos programas infames al que has llegado a base de zapping. No me has preguntado si me molesta el ruido pues «estoy redactando algunas ideas » te he dicho. No, estoy describiendo la crónica de nuestra muerte que venía anunciándose desde el principio y que no pude ver. Creo que nuestro viaje termina aquí, en estas palabras. Pero no te preocupes, también ha sido responsabilidad mía el haber llegado hasta aquí pues yo necesitaba un «para siempre» más que nada en el mundo. No estoy hecha para servir de decorado de tu vida, no sirvo para asumir que soy un comodity, no quiero que se dé por supuesto nada porque por supuesto que esto se puede terminar en cualquier momento. Me he dado cuenta de que esto no es amor sino comodidad, en nuestro pequeño quiste apartado del mundo te sientes cómodo porque sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
Todo esto es lo que yo necesito. ¿En serio son estos requisitos tan complicados de entender?
Si hay alguien al otro lado de la pantalla que quiera lo mismo, por favor avisad, mandad una señal o algo porque en estos momentos me siento inmensamente sola y, por qué no decirlo, un poco necia por pedir tanto.

 

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