Diamante en Bruto

No es el brillo opacado por la falta de pulido tuyo, sino mío.
Siempre ha sido mío.
No vemos lo que tenemos delante por estar velada la realidad con nuestros propios filtros.

Ahora te vas destapando porque yo me voy desnudando.
Te veo más claro porque te veo más dentro.
Yo voy sorteando los obstáculos propios y como resultado brillas tú.
Realmente todo está en uno mismo y de qué manera.

Es indescriptible la sensación de ligereza que otorga el ir decapando la cebolla al tiempo que se preservan todas las láminas, tan solo haciéndolas conscientes y bajando al siguiente nivel. Es el trabajo de toda una vida, día a día, paso a paso.

Menos mentiras, menos limitaciones más compasión, más comprensión.
Siento que eres tú el gran Maestro, no solo de la entropía, del caos y de la obviedad sino de la vida, de la armonía y de la paz.
Gracias a ti, a este AMOR que pruebo por ti, sin esperar ponerlo en formato amor, sino dejarlo y vivirlo en AMOR, por fin creo que lo he comprendido.
Este sufrimiento que me obligó a alejarte injustamente, me tenía secuestrada voluntariamente y me susurraba con su lengua viperina que no era merecedora.

Nadie me podría querer nunca como yo quería que me quisieran, ¿Cómo quería que me quisieran?
Yo no podría querer nunca a nadie porque el AMOR no se podía conjugar con el amor.
Y no, no podría amar desde la ignorancia y desde la ceguera de mí misma.
¿Cómo encontrar si no se sabe lo que uno busca?
Se sabe, cuando se encuentra, el cuerpo sabe.

Decidí romper esta coraza impenetrable para descubrirme, en realidad, fragmentada por dentro.
Hecha añicos sin ser consciente y pensando que todo estaba bien, he deambulado buscando esa cosa mágica y especial que no podría hallar nunca porque el cerco a mi alrededor estaba construido a prueba de vida y musarañas. Y aún así…

No sé dónde iremos a parar, pero esta inseguridad la puedo gestionar desde el presente, un presente que quiere caminar a tu lado. Una compañera, una amiga, una amante, una parte de ti. La que te inspira, la que te espira, la que te sorbe y expira, enfurece o apacigua. La madre de la maravillosa criatura que nunca tendremos o que ya estamos teniendo, parte de tu familia, parte de tu vida y de nuestra muerte.

Terminar con este odio que me consume, este miedo que me extingue y no me distingue de la nada.
A tu lado siento que todo da igual y que todo importa.

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