Momento de agradecer: La vida saca a aquellos que no pueden acompañarnos, que nos rompen en mil pedazos y que nos regalan una versión más fuerte de nosotros.

«Si amas a alguien evita llenar sus ojos de lágrimas, sus oídos de mentiras y su corazón de heridas»
– Anónimo –

Así bien fuese o se fuese no me sentí culpable por no saber hacerlo mejor. Fui, y hasta el final, entera. Destapando inseguridades y negaciones propias. Me ayudó a alumbrar un camino oscuro, el de mi propia alma desde la conciencia y la confrontación. ¿He llorado mucho? Sí, hay mucho guardado en el fondo del saco, mucho pero como decía la canción : Lo destaparemos en la intimidad y con la punta del zapato. Así tienen que ser las relaciones, las conexiones, significativas que son aquellas que nos ponen delante todo lo que nos queda por curar. Es tiempo de desnudarse, ha llegado el momento de soportarse a uno mismo, de mirar dentro desde la quietud, de dejar de huir, de afrontar los miedos y de cavarse las entrañas.

No puede pasar nada porque seguiremos siendo y en el trabajo de ser uno mismo se irán apartando del camino aquellos que no pueden, quieren o están preparados para seguir en él.

Hay que tener cuidado con lo que se desea pues el ego, la ilusión y, sobre todo, la carencia suelen nublar la visión de lo que nos conviene realmente. A veces pensamos, demasiado, el pensamiento enturbia la claridad del sentir.

Debo recordar: no forzar. No empeñarme en querer en mi vida a aquellos que en su libertad eligen no permanecer por lo que sea, quizás no es el momento para ellos, quizás no sea su sino llegar hasta el final, eso solo lo sabe el universo pues igual que ocurre en el mundo, existen roles y cada uno de nosotros ha venido al mundo a hacer una cosa bien determinada y cada uno de nosotros precisa de un entramado universal que le ayudará a desempeñar su papel.

Una presencia saludable es aquella que se esfuerza por estar ahí, que se traga el orgullo y comprende que dicho orgullo es una reacción y que como tal, es producto del dolor, de la protección, de la barrera que le impiden llegar a la vulnerabilidad de su esencia. Hacer consciente la vulnerabilidad es nuestra mayor fortaleza, pues en ella residen las buenas decisiones, las que provienen de las necesidades reales, de las heridas troncales. No pasa nada por estar abollado, solo desde la conciencia podemos hacer las buenas elecciones.

Me relajo, algo se muere en el alma cuando un amigo se va y más duele cuando se está haciendo el más grande esfuerzo por convertirse en la mejor versión de uno mismo. No me puede acompañar porque tal es su elección. La vida nos quita a quienes no son parte de nosotros, a pesar de sentir una conexión cósmica y, si realmente existió tal grado de conexión, esa persona no se habrá ido, precisará de su tiempo para volver a sintonizar.

Por lo menos eso es lo que le digo a mi pequeña Paula.

Las personas nos ayudan a rompernos para poder construirnos más sólidamente desde una versión más clara. Por todo este tiempo, gracias. No sabes el bien que me has hecho, espero que encuentras a alguien que te parta en mil pedazos.

2 comentarios en “Momento de agradecer: La vida saca a aquellos que no pueden acompañarnos, que nos rompen en mil pedazos y que nos regalan una versión más fuerte de nosotros.

  1. Avatar de beauseant
    beauseant dice:

    Aquí no tengo claro si estamos de acuerdo 🙂 Si alguien te rompe en pedazos y debajo de toda la roca hay un diamante, pues benditos golpes, pero en mi caso creo que debajo de la roca sin valor… hay más roca sin valor, mejor que no me rompan mucho 🙂

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    1. Avatar de elrefugiodelasceta
      elrefugiodelasceta dice:

      Bueno… a mí si me rompen me reivento pero más fuerte hasta dejar de tropezar con la misma puta piedra que resulta ser un pedruscón. Todo con tal de no sentir el ahogo de la dependencia emocional y ese abandono bien clavados en las entrañas. Hasta que uno no lo supera, sigue doliendo.

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