Después de mi primer retiro S.A.T para indagar más profundamente en el eneagrama de la personalidad, he comprendido la sutileza de la diferencia entre todos los eneatipos.
Hay muchas similitudes entre los unos y los otros, la diferencia esencial y desde donde pende la clasificación es en el protoanálisis.
Para ello es básico observar desde dónde uno sale al mundo.
Los mentales (eneatipos 5, 6 y 7) son aquellas personas que, en primera instancia, analizan. No significa que no tengan emociones o que no tengan instinto, sencillamente es que ellos primero pasan la información por la mente dando lugar a una cierta «parálisis por análisis». En función del panorama, hacen una cosa u otra. Son personalidades más frías, a excepción del 7 que puede PARECER más cálido aunque veremos que es un carácter que piensa las emociones para no sentirlas. Procesan toda información desde el centro de control de mandos y son los que más necesitan «bajar al cuerpo» y atreverse a sentir.
En algunas ocasiones los tipos emocionales (2, 3 y 4) para protegerse, han castrado la emoción y la han subido a la mente. ¿Cómo diferenciar entre un emocional y un mental? La línea que los separa es vaporosa y está trufada de pequeños matices. Sin embargo, si puedo decir, en calidad de emocional confundida con un mental, que el carácter que se rige por emociones es más «húmedo». Es más cálido, su cara transmite algo que en el carácter mental cuesta más de percibir. Ya digo, son microexpresiones a nivel de los ojos, las cejas y la comisura de los labios. El cuerpo no miente jamás.
Finalmente, los caracteres instintivos son aquellos en los que predomina la acción antes que la mente o la emoción puedan procesarse. Es fácil confundir un 8 con un 4 sexual. Son energías muy parecidas aunque la diferencia es, de nuevo, la humedad del caracter. Al 4 sexual se lo lleva el odio, es una lucha constante consigo mismo y con el mundo. No obstante, un 8 está tranquilo, sereno. No tiene mucho debate moral (mental) o emocional. Si quiere algo, va y lo coge sin sopesar los pros o los contras.
A grandes rasgos, esta primera clasificación es fundamental para el autoconocimiento. He aquí mis primeros apuntes sobre cómo conocerse a sí mismo.
De lo escrito anteriormente, hay que tener en cuenta que aquel centro que acciona la vida es el que falla puesto que es desde el cual aprendimos a sobrevivir lo que significa que es el centro neurálgico del ego.