Una noche inexistente

Porque SIEMPRE quiero saber de ti, de tus claros, te tus oscuros, de los recónditos lugares donde te otorgas el lujo de desplegar tus alas.
Porque lo que escondes, lo que no dices, lo que te duele es infinitamente más significativo que aquello que manifiestas.
No me hables de lo que nos rodea, no me importa, las conversaciones vacías nunca fueron mi fuerte.
Aproxímate sin embargo y sin recelo y relata entre murmullos únicamente lo que de ti esté lleno.

¿De qué tienes tanto miedo? ¿De qué te escondes?
¿Qué cerco de sorna y sarcasmo has construido a tu alrededor?
¿Por qué te haces tan insondable?
¿Por qué no te compartes y das abiertamente?
¿Por qué eres tan consciente de tus necesidades que el resto de personas pasamos a un segundo plano?
¿Qué quieres de mí? ¿Qué sientes? ¿Qué te impide sentir conmigo, por mí y para mí?

Ayúdame a entender, sin ti no puedo responder.

Deja que me pierda en tu mirada, en tus manos, en ti sin temor al qué dirán.
No permitas que me encuentren nunca más y así formaré parte de tu ser.
Consiente que me refugie en tus brazos al menos una noche en la que tu te despojarás de ese armazón que llevas por bandera.
Permitirás entonces que te bese sin besarte, te acaricie sin siquiera tocarte y que te tenga en mi pecho, desnudo.
Sin disfraz, sin maquillaje, sin vestido, sin plumaje. Quiero que nuestras esencias se descubran libres para poder expresarse.
Que nos exploremos con los cristales de la curiosidad y no de la desconfianza.
Así somos hoy sin importar lo que fuimos. El aquí y el ahora es lo único que nos concierne.
El pasado quedó atrapado en el tiempo, el futuro lo decide el presente y el presente lo construimos nosotros.
Haremos que el reloj se pare y no amanezca.

Pero siempre me quedo sola esperando un simple abrazo cuando tanto lo necesito, porque el contacto con tacto o sin él permanece ausente.
Aislada y nostálgica de lo que nunca fue, te pienso.
Y permanezco agazapada bajo el  recuerdo inexistente de esta única noche que no tuvimos y que recreo constantemente en mi memoria.
Esta única noche donde hubiese entendido, por fin, el mar de tus adentros.
Esta  única noche en la que…

 

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