Etiqueta: poemas
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Sigo amando lo que amaba: Adoro lo que amo que siempre es lo mismo.
Amaba con fervor y devociĂłn la tinta de sus versos, sus promesas floridas, su locuacidad, su interĂ©s aparentemente desinteresado. Amaba su visita de medianoche, su acompañamiento, su ÂżCĂłmo te sientes princesa?, sus buenos dĂas y sus medias noches. AmĂ© sin reserva, sin freno de mano porque me descubrĂ renaciendo y cambiando mi linaje. AmĂ© desde…
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Duermevela: Eres mi pesadilla más absurda
ĂŤncubo, materia oscura, humo que me despierta en la nebulosa de la noche Sin detener la hora, solo el tiempo y mi ferocidad Tu desvergĂĽenza no conoce de horario ni de honor ario, agrio Son las 3.33, las 4.44, las 5.55, tengo el cuerpo empapado Mi duermevela me vela con su llama constante No logro…
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ÂżQuĂ© es exactamente lo que nos lleva a no valorarnos? : El caso de LucĂa O. una llama de esperanza devastada
Domingo, dĂa de reflexiĂłn, de introspecciĂłn y de pesca submarina para rescatar en las profundidades el unomismo, un pez que se muerde la cola, si lo dejas. LucĂa O. era una mujer que frisaba en la cuarentena. Se podĂa considerar socialmente funcional, esto es que dormĂa bajo techo, pagaba sus facturas a tiempo, no tenĂa…
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TodavĂa no enciendas la luz, espera un ratito más
No por favor, no enciendas la luz. TodavĂa no. Espera. Un poquito más. No te levantes ni abras las persianas. No te laves los dientes, me gusta tu aliento asĂ, pero por encima de todo, no salgas de la cama. Cinco minutos más, tan solo dame…cinco minutos más. <supr> Abrázame y que el tiempo inexistente…
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¿Por qué no bailas conmigo?
-Niño, ¿bailas conmigo? -No puedo, niña. -¿Y por qué no puedes? -Porque olvidé cómo se baila.
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El atemporal aquĂ y ahora, allĂ entonces: Llora, alumbra y muere.
Lleva diluviando más de 24 horas. Un chaparrĂłn, llueve a mares o torrencialmente. No es que llueva, jarrea, el cielo se desprende y ÂżQuiĂ©n lo arregla? Es un temporal, un atemporal. Caen chuzos de punta. Un chuzo de punta, segĂşn la rae, es ese palo armado con un pincho de hierro, que se usa para…
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Te lo explico si me escuchas, no me oigas, léeme: hasta que el cuerpo aguante, más allá imposible de predecir.
Ella despertĂł a su lado. Al principio, como si de un sueño se tratara, no sabĂa dĂłnde se encontraba. La habitaciĂłn le resultaba ajena. No estaba en su casa, pues recordaba haber tomado un aviĂłn el dĂa anterior. No quiso que Ă©l la recogiera en el aeropuerto, la primera vez que se veĂan tenĂa que…
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Andanada de liviandad: El refugio de los que arrastran soledades.
En la exhalaciĂłn de la vida tuve la dicha de presenciar la belleza bajo muchas de su formas. Se manifestĂł en rupturas que lideraron sollozos y profundos pesares. Estas condujeron a la inevitabilidad del cambio y hacia noches en blanco que se volvieron de bohemia. Vi lo indecible cristalizado en las lágrimas de un cocodrilo…
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Apolonio de Rodas y Esónide: Agronaúticas que amargan sin amagar. El juego del ängel.
Esta es la cronologĂa de Apolonio con relaciĂłn a su llegada a Rodas. Las otras dos ya tuvimos a bien ver durante su corta vida que fue de 295 a.c hasta el 215 a.c. Eso sĂ que es fugacidad alejandrina. ÂżCĂłmo le pudo dar tiempo a ser considerado poeta si cuando empezĂł a leer y…
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Crónica de una noche negra en blanco que desvela una ajetreada velada. Lo que nunca ocurrió siempre es más intenso que los hechos.
Se levanta el dĂa sin mĂ pues la noche me ha tenido velando sus diatribas costumbristas. Desvelada, a la luz de la sombra, ejerzo como poeta de la oscuridad, asceta a medias de rejilla pues el deseo de hablar es más fuerte que el de callar. Comedida y con la medida muy tomada, no te…