La contrafobia en el eneatipo 6: Las ideas irracionales, creencias y estrategias interpersonales asociadas (3)

Todos los seres humanos necesitan coherencia para moverse en la relación consigo mismos y con el otro y construir una identidad estable. La limitacíón es que el aprendizaje del humano está basado en una capacidad parcial y distorsionada. La capacidad de conocer la realidad se basa en una interpretación de la misma y, como cualquier interpretación, está acotada a aquello que deja pasar el filtro que lleva puesto.

Las ideas irracionales según Albert Ellis (1995), son una serie de creencias, pensamientos irracionales o ideas adaptativas muy comunes a las que nos aferramos y tienden a ser foco de malestar y descontento.
Se diferencian los pensamientos racionales de los irracionales pues estos últimos se basan en suposiciones muy rígidas sin anclaje demostrable, alejadas de la realidad puesto que son excesivamente inflexibles. Las ideas que provocan estos pensamientos irracionales no siempre se operan de modo consciente y son erróneas. Son los axiomas sobre los cuales cimentamos nuestra percepción de la realidad.

En el caso del 6 contrafóbico algunas de estas ideas son

Es común que los pensamientos irracionales se nutran de expresiones como â€œsiempre”, “nunca”, «nadie», “tengo que” y “debería”. Esto tiende a generar un sentimiento de impotencia y angustia. Las ideas irracionales pueden ser combatidas pero no sin antes hacer una toma de conciencia y darnos cuenta de aquello que nos está limitando.

Por desgracia, en la experiencia de vida del eneatipo 6 contrafóbico, el hecho de partir con estas ideas de base, hace que las mismas se confirmen porque el filtro a través del cual pasa la realidad las convierte en indiscutibles. «Siempre se termina corroborando lo que me temía». Es muy difícil luchar contra una autosugestión así. Por ello, es precisamente de vital importancia tomar consciencia de ello.

En la relaciones humanas, el 6 contrafóbico (aunque no es el único) parte del punto en que la base del intercambio es el interés mútuo porque «nadie da nada a cambio de nada». No sé exactamente si se trata de una idea irracional porque, desde esta perspectiva, es imposible comprender que pueda ser de otro modo.

Hago una proyección personal: si me dirijo hacia algún lugar es porque pienso que allí hay algo para mí. Cuando no tengo claro el horizonte y vago sin rumbo es porque estoy perdida. Si el rumbo es no tener rumbo me causa cortocircuito neuronal. No lo entiendo, sencillamente.

Me es inconcebible otra realidad y, por lo tanto, este es un axioma de base inamovible. ¿Es una limitación mía? Quizás. Tomo conciencia de ella y la acepto. No pasa nada. También me resultará uno de los límites a la hora de relacionarme con las personas y no podré tener relación con alguien que no tenga objetivos claros porque el sentido de la vida, los valores de base, no serán los mismos.

Sin juicio de valor alguno, tanto en un caso como en el otro, es importante tener conciencia de ello. El segundo caso me genera desconfianza porque una persona que no tiene objetivos es inconcebible para alguien que precisamente se basa en objetivos para darle sentido al día a día.

El primer caso, aceptar que, sea por estar acompañado, sea para tener un intercambio sexual, sea para lo que sea, el primer contacto nunca es desinteresado. No importa con cuantas flores se quiera adornar la historia, el interés está y es mejor que sea explícito. Hasta aquí no habría mayor problema, por algo se empieza siempre un contacto. El problema surge cuando nos lo venden como algo mágico y no se dicen las cosas como son, se planta la semilla de la desconfianza porque nunca nadie dice la verdad. Ni siquiera uno mismo a uno mismo que empuña la verdad en función de su superego.

Si una relación tira hacia delante partiendo de bases equivocadas, así sea como la falta de objetivos vitales de uno de los dos o bien el maquillaje de la necesidad inicial, con el tiempo aparecen ideas irracionales:

  • » No es verdad que me ame»,
  • «Puede que yo no le interese de verdad, es solo algo momentáneo movido por el interés» y sus derivados como
  • «Se desilusionará pronto»,
  • «se cansará» o
  • «pasará algo y se irá»
  • etc

Cada uno debe seguramente tener su idea. La mía es sin duda, «es puro interés». Primero porque tengo la sensación de no valer, de ser un producto ya caducado, de que hay algo malo, un defecto de fábrica. Segundo porque atraigo a personas necesitadas y muy dependientes, seguramente porque esta es la imagen que tengo de mí, persona necesitada y dependiente. No pasa nada, aceptamos que esto es así. Para cubrir esta necesidad, nos ponemos una máscara de fuerza e impasibilidad que atrae todavía con más ahínco a los «débiles» (que luego no resultan débiles en absoluto). Doble imán.

Será una interpretación, pero esa interpretación es la que deja la sensación en el cuerpo de que «por ahí no es» porque seguramente los valores son distintos o por lo que sea. El «por ahí no es» es lo único que hay que escuchar, si no se produce la escisión entre lo que sentimos y lo que pensamos. Si nos ponemos a pensar que esa sensación está equivocada, haremos lo que siempre hacemos: racionalizar cosas que no son justificables.

Lo único que nos queda es aceptar las emociones sin buscarles un porqué. En este punto es donde nos solemos equivocar los mentales y en este punto es donde empieza también a gestarse la duda. Dudamos de nosotros mismos porque cada uno tiene su defecto de fábrica. Hablo como una persona mental que ha aprendido a desoírse y a racionalizar, estructurar y organizar toda la información sensorial para no equivocarse mezclando la realidad (lo que es) y lo que sentimos que es. Pero sin saber que lo que sentimos no forma parte de la interpretación, lo que sentimos es sensorial y no pasa por la mente. El discurso mental que trata de racionalizar esa sensación es el que está equivocado. Hay que dejar de pensar, solo sentir.

Cuando una relación empieza a extenderse en el tiempo, parece ser que el seis empieza a elucubrar sobre la manera de escapar de ahí porque tiene la sensación que su individualidad está siendo fagocitada.

Como solución opta por la ambivalencia: un pie dentro pero un pie fuera. Entre dos tierras, entre dos aguas, entre dos mundos. Una forma insostenible de estar en relación.

Post#9. Seguimos en racha. faltan 356 artículos para cumplir el reto 2023.

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