La terapia psicol贸gica (3): Carta blanca para un nuevo comienzo desde un poco m谩s de consciencia. Borr贸n y cuenta ajena.

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Todo cuanto vivimos fue virtual, pero el cerebro no diferencia lo real de la fantas铆a: hicimos planes, paseos, visitas guiadas a puentes y patos. Amontonamos libros, caricias y sue帽os. Risas que de sonrisas ven铆an protagonizando los primeros suspiros del invierno. Todo andaba a pedir de boca, quiz谩s demasiado bien y seguro demasiado r谩pido.

脡l sab铆a que se terminar铆a, me lo dijo sin decirlo, as铆, c贸mo sabe 茅l, en alg煤n texto en un quinto grado de lectura, alg煤n mensaje entre l铆neas. En alguna ocasi贸n mi sentido ar谩cnido trat贸 de avisarme:

芦隆Hola! soy tu intuici贸n, es posible que te pegues un guarrazo porque esto no es normal禄 芦Hola de nuevo, solo te aviso, no hay mucho retorno emocional quiz谩s no est谩 disponible del todo禄,

Pero yo decid铆 no hacer caso porque eran tantas las casualidades que si me estampaba ser铆a a lo grande. Al rescate vino la l贸gica pura sobre la cual el bueno de Kant ya trat贸 de avisarnos 芦Achtung! Nicht gut! Nicht zuh枚ren禄. Pero me interes贸 m谩s lo que der Logik ten铆a que decirme:

芦Despu茅s de todo, est谩s ante una persona diferente, nueva y con la que tienes un sinf铆n de afinidades, esto es c贸smico禄.

Fue c贸mico, s铆. Ni siquiera comenz贸 como algo especial, se trataba m谩s bien de una semejanza insondable, o eso quise creer porque, claro, de haberlo sido estas l铆neas no existir铆an. Adem谩s, me encontraba en un momento de cambio profundo, exhumando cad谩veres a los que no les sal铆an flores de la boca, sino un p煤trido aliento de omisi贸n por abandono. Parec铆a que empezaba a levantar cabeza y hab铆a decidido dejar de protegerme del mundo, pues quer铆a confiar en mi capacidad de discernimiento. Acallar la intuici贸n fue una gloriosa manera de estrenarme en esta nueva 茅poca. M谩s de lo mismo de siempre, no hab铆a cambiado un carajo tan solo estaba despegando.

Me sorprendi贸 no haber reconocido una clara caracter铆stica familiar que no hube dilucidado hasta algunos d铆as despu茅s del accidente. Mi hermano pululaba por casa y al preguntarle sobre su situaci贸n amorosa, lo vi claramente. Ambos estaban aquejados de lo mismo: un apego evitativo. De ah铆 parte de ese sentido de familiaridad inexplicable. Al ser mi apego ambivalente, lo que pas贸 es natural y al mismo tiempo imposible de llevarlo a la pr谩ctica. Un evitativo y un ambivalente se necesitan y se atraen pero no funciona a menos que se ponga remedio. Por muy extra帽o que parezca y a pesar de haberme informado hasta la n谩usea de los tipos de apego, no ten铆a completado todav铆a el nivel de comprensi贸n vivencial. Tres puntos colega.

Toda la mierda de hoy comenz贸 un martes de carnaval, pero a finales del mes de junio de hace casi cuatro d茅cadas en la casa de dos humildes m茅dicos que decidieron traer a este maravilloso planeta una criatura a la que, de haberle preguntado si quer铆a vivir hubiese votado en negro. Se necesita un a帽o de terapia para reparar una d茅cada de vivencias. Yo estoy volviendo a los 28, momento clave donde se encostr贸 la herida que formar铆a el escudo del alma y mantendr铆a latente un dolor visceral que nadar铆a en un mar purulento sin poder hallar salida al exterior. J.M perfor贸 el saco y liber贸 aquella secreci贸n amarillenta de un hedor insoportable. El quiste revent贸 poni茅ndolo todo perdido. Era como el boquete que deja el quiste sacro y que hay que mantener abierto y supurando para que, poco a poco, vaya cur谩ndose solo. Le ech茅 alguna cucharada de az煤car por encima porque aquello en carne viva era como una eventraci贸n.

La intuici贸n segu铆a perforando de lo lindo y empezaba a sentirme nerviosa as铆 que opt茅 por preguntarle a J.M por qu茅 evitaba verme en persona. 驴Miedo, inseguridad, rechazo? Enterada de su situaci贸n a medias, pues jam谩s me explic贸 exactamente con los pelos y las se帽ales que yo necesitaba, de qu茅 se trataba, no segu铆 indagando por miedo a ser pesada y que me dejara tirada. Me dijo que sent铆a miedo y que no quer铆a hablar de ello, punto. Las cuatro l铆neas de su comunicado sonaron huecas e ins贸litas. En lo que a m铆 concierne, su estado no afectaba mi afecto ni el deseo de compartir. Pensaba que el Amor curaba, si no el cuerpo, el alma. Solo pod铆a ir bien. 隆Ingenua saltamontes! A veces tengo unas reflexiones que me provocan estupor hasta a m铆 misma. Como si todav铆a tuviese 6 a帽os y mi desarrollo mental se hubiera parado ah铆.

Finalmente plane茅 un viaje porque me dio la santa gana a m铆. Le comuniqu茅 que estar铆a una semana en su ciudad y que si me quer铆a ver bien y si no, tambi茅n. Por lo menos podr铆a poner una realidad a tanta fantas铆a. Es as铆 como empieza este cuento pues ambos estuvimos, o eso creo, fantaseando sobre aquella semana.

Dos horas al tel茅fono m谩s tarde y 5 minutos antes de colgar, le pregunt茅 qu茅 har铆a si su estado de salud empeoraba. Se tom贸 un tiempo para responder algo que ya ten铆a decidido desde hac铆a lo menos dos a帽os.

4 minutos antes de colgar abri贸 la boca para informarme de su determinaci贸n:

-Cortar铆a todos los v铆nculos.

– Y a m铆, eso 驴d贸nde me deja?

– Cortar铆a con TODOS, reiter贸 desde la oscuridad.

3 minutos antes de colgar pas贸 un ej茅rcito de 谩ngeles. No supe qu茅 decir. 驴D贸nde quedar铆a toda aquella historia?

2 minutos antes de colgar, descompuesta y abatida le respond铆 que no sent铆a que estuviera siendo justo conmigo. En primer lugar porque no entend铆a c贸mo hab铆a dejado calentarse de este modo toda nuestra historia si ya sab铆a c贸mo terminar铆a. En segundo lugar la falta de informaci贸n me manten铆a en la oscuridad y no era lo que yo quer铆a. Aunque aquello no fuera una relaci贸n propiamente dicha, hab铆a compartido much铆simo m谩s que con otras personas. No quiso abrirse, y yo nunca supe si hab铆a querido realmente estar conmigo o sencillamente pasar el tiempo. Repas茅 sus mails y la intensidad de las palabras… O era un inconsciente o era mala persona porque aquello no se pod铆a escribir si realmente no se sent铆a.
Me hab铆a jurado y perjurado que quer铆a compartir momentos bonitos. Hab铆an sido tanto sus suspiros, anhelos, abrazos y besos al aire que imagin茅 que podr铆amos vernos al menos una vez. No me dijo expl铆citamente s铆, tampoco me dijo que no. No sab铆a mucho de nada y en aquel momento estaba confundida pensando que todo era una fantas铆a sobre el papel pero que jam谩s hab铆a tenido la intenci贸n de materializarla.

1 minuto antes de colgar…

-Tienes raz贸n, no estoy siendo justo contigo. Es mejor que dejemos de hablar si te parece bien.

A m铆 la boca se me hab铆a quedado estropajosa y la lengua no sse despegaba del paladar. No, obviamente no me parec铆a bien. Est谩bamos a tres semanas de la fecha, yo lo ten铆a todo listo billetes, apartamento, horario de vacaciones previsto. No, aquello no estaba bien pero no pude articular palabra m谩s all谩 del 芦s铆禄 cuando quer铆a gritar que 芦no禄. 驴Acaso lo pod铆a forzar?

脡l reiter贸:

-S铆, es mejor si dejamos de hablar, buenas noches.

Colg贸 el tel茅fono y yo me qued茅 procesando lo que hab铆a ocurrido, at贸nita. El sof谩 me engull贸 y no quer铆a escupirme.

Y ya no quiero hablar m谩s de esta historia. Gracias universo por joderme de nuevo, a ver si finalmente aprendo, gui帽o gui帽o. Ya estaba avisada desde siempre pero ten铆a que vivirlo yo.

Me compr茅 unos churros para mi sola y segu铆 comiendo pipas como los monos mientras otros… tambi茅n como los monos que no comen pipas, hacen de sus horas lo que m谩s les viene en gana, un Luppi o varios.

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