¿Alguna vez has sentido la necesidad imperiosa de comer aunque acababas de terminar de cenar?
Hay días en los que el cuerpo parece pedir comida. Sin embargo, cuando miramos con atención, descubrimos que a veces está pidiendo otra cosa y, como en el artículo anterior, voy a intentar dilucidar por qué ocurre.
HABLEMOS DEL CORTISOL: (C21H30O5)

El cortisol prepara al organismo para afrontar una amenaza, es la hormona que nos ha permitido la supervivencia. Está generado por las glándulas suprarrenales y su función es ayudar al organismo a responder ante situaciones que interpreta como una demanda extraordinaria, ya sea física o psicológica. En momentos estresantes, se activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y aumenta la liberación de cortisol.
¿Qué ocurre en el organismo?
El cuerpo se adapta al pico de cortisol liberando glucosa en sangre, aumentando la disponibilidad de grasas y aminoácidos como combustible y disminuyendo temporalmente funciones no prioritarias como parte de la digestión o algunos procesos de reparación. Se instala un estado de alarma y nuestro cuerpo está listo para reaccionar ante el peligro.
El problema de estar constantemente en estado de alarma es que se instala un estrés metabólico. El organismo mantiene activados sistemas diseñados para responder a amenazas, aunque el peligro ya no sea inmediato.
¿Por qué estamos constantemente estresados? A parte de los peligros reales que son minoritarios, ¿Qué más puede inducirnos un estado de alerta?
En cualquier situación cuya demanda energética supere los recursos disponibles del organismo, aumentará la activación del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y, entre otras respuestas, se incrementará la secreción de cortisol.
Puede ser dormir poco, una restricción calórica muy prolongada, un entrenamiento excesivo sin recuperación, un conflicto emocional sostenido, una enfermedad, etc. Estamos más reactivos, más descentrados, más irascibles con más hambre cuando dormimos mal que cuando el cuerpo ha tenido su tiempo de reparación nocturna.
El cortisol no intenta sabotearnos, sino ayudarnos a sobrevivir. El problema es permanecer demasiado tiempo viviendo como si nunca hubiera pasado el peligro.
Ante la explicación anterior, podemos entender que la comida ofrece un alivio momentáneo pues el cerebro interpreta que acaba de encontrar una fuente abundante de energía, algo que le resulta muy valioso. El organismo tiene una entrada de recursos y el cuerpo puede llegar a calmarse. Sin embargo, si la amenaza persiste, si seguimos enfrascados en nuestros problemas y no sabemos autoregularnos de otra manera, la comida tan solo habrá actuado como analgésico emocional, un consuelo momentáneo cuyos efectos son temporales y cuya ingesta no resuelve el problema tan solo aplaca el dolor durante un rato.
Además, la entrada de una fuente energética activa el sistema dopaminérgico y aprendemos a relacionar comida con reducción del malestar.
¿Cómo es eso posible?
HABLEMOS DE LA DOPAMINA: (C₈H₁₁NO₂)

Entra en juego el sistema de recompensa que incluye a la dopamina, un neurotransmisor y neurohormona del sistema nervioso central que regula la motivación, el sistema de recompensa, el aprendizaje y el control motor. Se la conoce por inducir a repetir conductas beneficiosas (como comer o lograr una meta) liberando una sensación de satisfacción. Impulsa la búsqueda de objetivos y la acción.
En la mayoría de adicciones (ya sean la ludopatía, el tabaquismo, la drogadicción, el alcoholismo, la adicción al sexo, a la comida) existe una liberación masiva y desproporcionada de dopamina en el cerebro, muy superior a la que generan las actividades cotidianas.
Ante esta avalancha de dopamina, el cerebro se protege reduciendo sus receptores por eso se crea una suerte de resistencia a la dopamina e implica que se necesiten mayores cantidades de estímulo para obtener el mismo efecto. Por eso el resultado de la primera vez, a pesar de ser perseguido, no podrá ser alcanzado. Además queda fuera de la ecuación el “efecto sorpresa” y dicha sensación pasa a ser la meta.
Con el tiempo el sistema de recompensa se adapta reduciendo su sensibilidad, por lo que cada vez se necesita un estímulo mayor para obtener una sensación similar. Las actividades diarias y los placeres naturales dejan de ser estimulantes, provocando apatía, depresión o irritabilidad cuando no se está consumiendo. La saciedad ya no existe.
¿Por qué la comida puede producir el mismo efecto que la droga?
Cuando anticipas una comida muy apetecible, aumentan las señales dopaminérgicas que favorecen que la busques. Si además esa comida produce alivio, el cerebro traduce e integra que «Cuando me siento así, esto ayuda» y, por lo tanto, fortalece dicha asociación.
La comida no es un ansiolítico, sino que modula temporalmente varios sistemas implicados en la ansiedad. Como hemos visto modula el sistema de recompensa, la respuesta al estrés, la atención con la distracción en tanto en cuanto durante unos minutos dejas de pensar en el problema, las sensaciones corporales y el aprendizaje emocional.
El alivio existe aunque suele ser breve y, si la causa del malestar permanece, la necesidad de repetir la conducta también. Es más, cuanto más recurramos a la comida, más reforzamos la conducta.
La comida no aparece porque seamos débiles. Aparece porque el organismo ha aprendido que esa conducta ayuda a soportar el malestar y ada vez que la comida calma una emoción, el cerebro aprende una solución. El problema no es haberla aprendido. El problema es no disponer de otras.
Si observamos con atención, descubrimos que muchas veces el cuerpo no está pidiendo comida. Está pidiendo descanso, seguridad, consuelo, compañía o simplemente dejar de sostener una tensión que lleva demasiado tiempo acumulando. La comida puede silenciar momentáneamente ese lenguaje, pero no sustituye aquello que realmente falta.
OTROS POSTS DE ESTA SERIE:
Capítulo 1 SERIE comprender mi relación con la comida:
¿Qué es el hambre? Hambre física versus hambre emocional
Capítulo 2 SERIE comprender mi relación con la comida:
¿Cuándo el cuerpo pide comida y cuándo pide otra cosa?
Capítulo 3 SERIE comprender mi relación con la comida:
¿Por qué la comida calma?
Capítulo 4 SERIE comprender mi relación con la comida:
Lo que aprendimos sobre la comida sin darnos cuenta.
Capítulo 5 SERIE comprender mi relación con la comida:
La comida nunca fue el problema.


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